A pesar del ligero retroceso de un 1,4% respecto a 2013, España logra mantenerse por segundo año consecutivo en el puesto duodécimo entre los 25 países europeos estudiados por el “Índice de Innovación Altran”, que desde 2005 elabora esta multinacional consultora de ingeniería de alta tecnología.
En tanto que Finlandia sustituye a Suecia en 2014 como líder en el citado índice de innovación, que queda en segundo lugar con un potencial de innovación de 0,95% (a estos países les siguen Islandia y Dinamarca, con potenciales de innovación por encima o en el entorno del 0,75), España, que aunque dispone de un potencial de innovación medio de un 0,52% (0,51% la media de la Unión Europea), disminuye, no obstante, por segundo año consecutivo su inversión en I+D como % del PIB, puesto que se limita ahora al 1,30%, lejos del objetivo del 3% fijado por la Unión Europea para el año 2020, ocupando así nuevamente este año el decimosexto por inversión en I+D sobre el PIB. De hecho, entre los países de capacidad de innovación media, España es, junto con Hungría, el país con menor Inversión en I+D como porcentaje del PIB. Es más, hace dos años, esta inversión se situaba en el 1,4%, lo que demuestra el estancamiento actual en esta variable.
En esa línea, lo cierto es que la escasa realización de I+D por parte de la empresa privada continúa siendo el principal lastre del sistema español de ciencia y tecnología. Las empresas no logran ser el necesario catalizador de la capacidad de innovación en España, al contrario de lo que sucede en otros países de mayor potencial innovador.
En cualquier caso, España obtiene en este índice valores iguales o superiores al grupo de capacidad media en tres de los cuatro componentes del mismo: el alto porcentaje de población activa con educación superior (32%), la elevada penetración de la banda ancha en las empresas (95%) y el adecuado porcentaje de empleados en servicios de alta tecnología (2,90%). En el lado contrario, el componente del índice que España tendría que potenciar más para mejorar su capacidad de innovación es el de investigadores en sector empresa.
En el primero de los citados, el referido a la población activa con educación superior, nuestro país ha pasado en los últimos años del 28,5% registrado en 2008 hasta el 32,3% de 2014 (un 2,2% más respecto a 2013), mejorando así la capacitación de nuestra mano de obra durante estos años de crisis económica. Con estas cifras, España se sitúa en este caso en la posición duodécima, por encima de la media de la UE (27,6%). Si bien este ranking particular lo encabeza también Finlandia (39,7%), los países que más mejoran en el último año son Portugal (17,30%), República Checa (18,20%), Letonia (27,70%) e Italia (14,90%), todos ellos con crecimientos superiores al 5%.
En cuanto al empleo en servicios de alta tecnología, la posición de España es buena, aunque no la ha conseguido incrementar durante 2014, manteniendo en este aspecto la posición undécima a pesar de la situación de nuestro mercado laboral en otros sectores, con un indicador del 2,90%, lo que resulta clave para la mejora de nuestra competitividad e innovación empresarial y nos coloca a nivel de países como Alemania (2,90%) o Francia (3,10%) y por delante de la media de la UE (2,70%). Los líderes en este ranking son los países nórdicos, con porcentajes cercanos o superiores al 3%, si bien los mayores incrementos en 2013 han sido los de Hungría, Rumanía, Portugal y Lituania, con crecimientos de más del 10%.
Por otra parte, nuestro país es uno de los pocos que en 2014 retrocede ligeramente (-1%) en el componente de empresas con acceso a Internet de banda ancha, pasando del 96% al 95%. Además, el análisis de la tendencia desde 2008 muestra que las distancias entre los grupos de países y nuestro país se han ido reduciendo en los últimos años, por lo que este componente está dejando de suponer una ventaja diferencial en innovación para las empresas españolas. La realidad es que la media de la UE alcanza el nivel del 90%, con un incremento del 3,4%. España ha llegado a un nivel de penetración de la banda ancha empresarial en el que es difícil que se produzcan incrementos significativos, por lo que ahora el reto sería lograr añadir valor al uso de estas infraestructuras empresariales TIC con soluciones innovadoras que mejoren la productividad.
En lo que respecta al componente de investigadores en el sector empresa, España ha registrado un comportamiento positivo destacable, incrementándolo porcentualmente un 2,7%, pues ha pasado de un 34,49 a un 35,43% en el último año. Aún así, nuestro país sigue mostrando una gran debilidad en la incorporación de investigadores en el sector empresa, pues ocupamos la posición 16º y la distancia que separa a nuestro país de la media de la UE (46,36%) es todavía elevada. Este ranking lo encabezan países como Austria, Suecia, Francia o Dinamarca, con porcentajes superiores al 58%.
En ese sentido no hay que olvidar que un elevado porcentaje de investigadores trabajando en empresas permite a los países lograr un mayor nivel de innovación y competitividad en sus sistemas empresariales, además de optimizar la asignación de recursos y favorecer la cooperación público-privada en ciencia y tecnología. La UE recomienda que 2/3 de los investigadores trabajen en el sector privado. De ahí que los incrementos más notables en cifras absolutas que nuestro país debería registrar relativos al número de investigadores en sector empresa serían 18.863 a medio plazo y 72.816 a largo, en tanto que el empleo en servicios de alta tecnología tendría que incrementarse en 230.000 personas para llegar a los niveles de países con capacidad alta.
Imagen cortesía de KROMKRATHOG / FreeDigitalPhotos.net










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