Las personas se comprometen con proyectos de “crowdfunding” porque reciben una compensación a cambio, según muestra el primer estudio realizado por la consultora Two Much Research Studio tras encuestar a más de 3.153 españoles mecenas de este modelo.
Lo cierto es que solo el 10,2% de los encuestados confirma que su última aportación realizada era a un proyecto sin recompensa, mientras que un 33,3% contribuyó para recibir una recompensa simbólica. Un 61% lo hizo a cambio de recibir un producto, y un 4% optó por la precompra del acceso a un evento. Tan sólo el 2% invirtió para participar como socio del negocio y únicamente un 0,5% optó por el préstamo para recuperar su inversión en un futuro con un determinado interés.
En cualquier caso, el retorno no es sólo material, tal y como afirma Gregorio López-Triviño, fundador de Lánzanos, primera plataforma de “crowdfunding en España, quien asegura que “la naturaleza retorno puede atender a motivaciones diversas, no sólo materiales, y de hecho el plano emocional suele tener un peso muy importante”. De hecho, un 69% de los entrevistados explica que le satisface “contribuir a crear lo que me gusta”; un 61% financia porque “es una vía sin intermediarios” y “se apoya de forma directa a los creadores y emprendedores”; un 54% porque “contribuye a crear cosas innovadoras”; un 51% porque “siento que estoy apoyando el impulso emprendedor”; un 38,8% lo hace porque “así siento que no somos tan dependientes de los poderes tradicionales”; un 20,5% ya que entiende que con un pequeño gesto está cambiando la realidad; un 18,9% para recibir la gratitud de los creadores de los proyectos; un 16,6% pues les gusta la sensación de confiar en otros; e incluso un 3,2% “porque me gusta sentir que voy contra-corriente”.
Por el contrario, los mecenas sí advierten claramente dos circunstancias que les “echan para atrás” a la hora de invertir: en primer lugar, percibir un proyecto demasiado arriesgado, con dudas sobre su viabilidad; y en segundo lugar, que el proyecto cuente con el apoyo de grandes empresas o personas famosas. Para poner su confianza en estos casos, el mecenas necesita entender perfectamente el motivo de su presencia, lo que exigirá al proyecto una comunicación clara y eficaz. Aunque López-Triviño añade que “también rema en contra si el mecenas ve una comunicación poco atractiva y no consigue distinguirse de los demás, si cree que hay demasiado idealismo o si piensa que los promotores no están preparados para hacer lo que dicen que van a hacer”.
En cualquier caso, la investigación desvela la existencia de tres perfiles de inversores en “crowdfunding”: entusiastas (41,8% de los encuestados), que son los que participan en más proyectos y su motivación principal es la de cambiar las cosas y mejorar el mundo; fríos (11,7%), que participan en pocos proyectos y su actitud es fundamentalmente pragmática: “el crowdfunding ayuda a que un proyecto salga adelante y poco más”; y moderados (46,5%), cuya motivación muestra un equilibrio entre las dos anteriores.
A la luz de estos datos, la receta del éxito de una campaña de “crodfunding”, según Lánzanos, debe tener en consideración: que el proyecto proponga un producto o servicio de alta calidad; que el proyecto sea factible y no resulte demasiado “idealista”; que sea claro y transparente con el dinero que solicita y la manera de utilizarlo; que sea mostrado de forma atractiva para distinguirse de otros proyectos; y que resulte innovador de alguna manera. Y además, en un segundo escalón, aparecen otros factores positivos como “generar riqueza y empleos”, que esté relacionado con “bienes y derechos sociales”, que sea “solidario”, que tenga “contenido cultural”, o que favorezca “la creación de una comunidad de personas que colaboran”.
Imagen cortesía de Stuart Miles Stuart Miles / FreeDigitalPhotos.net








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