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Portomarín, cuna de los Caballeros de Santiago y perla del Camino Francés

Por   /   28 noviembre, 2014  /   Sin Comentarios

Portomarín antiguo, de OpenPor Jesús Caraballo

 
El Embalse de Belesar, construido en los años 60 sobre el río Miño, anegó en día el viejo Portomarín, localidad lucense señera en el “Camino Francés” a Santiago de Compostela y cuna de los “Caballeros de Santiago”, que señorearon la comarca, y con un rico patrimonio arquitectónico, que hacían de ella una de las más hermosas de Galicia. La peregrinación del autor de estas líneas a Santiago de Compostela, junto a un centenar de peregrinos del Colegio San Agustín de Madrid, permitió constatar que el nuevo Portomarín conserva todo el encanto de las localidades primigenias.

Los dos pueblos originales, San Nicolás (o San Xoán) y San Pedro de Portomarín, se convirtieron en uno, Portomarín, cuando se trasladaron al Monte de Cristo, sobre la orilla derecha del Miño. Puente de Portomarín, de OpenLas aguas del embalse no consiguieron terminar con el rico legado histórico de la población, ya que sus monumentos fueron trasladados, lo que permite disfrutar de la visita, junto con una reedificación de las casas realizada con mucho gusto, cosa rara en estos casos. Así, las vistas desde lo alto del Miño son espectaculares, y cuando las aguas bajan de nivel se pueden ver los restos del viejo Portomarín y su puente, uno de los puentes romanos medievales más célebres de la ruta.

En cualquier caso, dos de los monumentos más emblemáticos de Portomarín son la iglesia de San Pedro, de la que se conserva la puerta principal, del siglo XII, y la iglesia románica de San Nicolás (hoy San Xoán), presidiendo una singular plaza de soportales. Esta iglesia fue construida a finales del siglo XII por un taller de discípulos del maestro Mateo, el autor del célebre Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana. Precisamente la portada principal de San Xoán deja sentir la influencia del famoso pórtico de Santiago de Compostela, con idéntica inspiración apocalíptica: en el tímpano, se observa a Cristo en la mandorla, enmarcado por las arquivoltas, donde se acomodan los 24o Ancianos del Apocalipsis, con cítaras y otros instrumentos y formando la corte del Juez Supremo.

Iglesia San Nicolás, de OpenLa iglesia de San Nicolás pertenecía a la Orden de San Juan de Jerusalén, que luego pasó a llamarse Orden de Malta. Los sanjuanistas se ocupaban de proteger este tramo del “Camino de Santiago”, el puente y los dos hospitales con que contaba entonces el burgo de San Pedro. También atendían el hoy desaparecido hospital de San Nicolás, fundado por Doña Urraca en el 1.126 y que fue obra del maestro Pedro Deustamben, más conocido como “Pedro el Peregrino”. De planta basilical, disponía de tres naves y ábside en la cabecera, donde se encontraba la capilla.

En el mismo burgo de San Pedro, y entroncando con la tradición jacobea hospitalaria, también había otro hospital de peregrinos y una leprosería, a cargo de los Caballeros de San Lázaro, que se distinguieron especialmente en la atención a los peregrinos.

Ruta por Portomarín, de OpenNo obstante, la arquitectura civil de Portomarín tampoco desmerece de la religiosa. Así, cabe reseñar, entre otros edificios destacados, la Casa Consistorial, el Pazo del Conde de Maza y el Palacio de Berbetoros.

Sin embargo, lo que no se pudo rescatar del embalse fueron las mejores vides de la comarca (en realidad, es éste el único tramo del “Camino Francés” en Galicia en el que se pueden ver vides), pero eso no impidió que Portomarín sea famoso por su aguardiente, uno de los mejores de la región y que cuenta con su propia fiesta, que se celebra todos los años entre marzo y abril. Un aguardiante que alegrará, sin duda, la visita del viajero o del peregrino y que constituye el mejor brindis al viejo–nuevo Portomarín.

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