La campaña de este año de la Organización Mundial de la Salud trata de mostrar que gozar de buena salud durante toda la vida puede ayudarnos en la vejez a tener una vida plena.
La salud a día de hoy se concibe no solo como la ausencia de enfermedad o dolencia, sino como un estado completo de bienestar físico, mental y social. Y en busca de ese objetivo global se pueden enumerar hasta diez recomendaciones “saludables” que conviene seguir:
- Alimentación. Alimentación variada, con pocas grasas, pocos alimentos precocinados o comida rápida, con un aumento de la proteína blanca (más pollo y pescado que carne roja), consumo de unas cinco verduras y frutas al día, preferentemente de temporada, y siempre asegurando un aporte de calcio adecuado mediante lácteos para garantizar la buena estructura ósea.Cinco comidas al día. Las cinco ingestas al día (desayuno, tentempié, comida, merienda y cena) ayudan a mantener el peso y, en su caso, a adelgazar, porque se controlan mejor los alimentos elegidos y el tamaño de las porciones, se evitan los atracones y se facilitan las digestiones. Esta práctica también se puede plantear como una “conciliación comida-trabajo” en el sentido de que, si el aporte de nutrientes se mantiene constante durante el día, se mejora el rendimiento y se evita la fatiga y la somnolencia; la comida se reduce a 20 minutos, todo ello con los beneficios saludables de las cinco ingestas al día.
- Hidratación. Se recomienda ingerir de 1,5 a 2 litros de líquido al día. Es recomendable beber agua y zumos naturales y evitar los refrescos azucarados, carbonatados e industriales, en general, así como las bebidas isotónicas, poco recomendables no obstante para determinados consumidores.
- Ejercicio. Dedicar 45 minutos durante tres o cuatro días a la semana a practicar ejercicio, ya sea algún deporte concreto o a caminar rápido o bailar. Si hacemos deporte al aire libre y con luz diurna, añadimos los beneficios de la vitamina D que nos proporciona el sol, necesaria para nuestro organismo. Además, hacer deporte ayuda a mejorar relaciones interpersonales (al tener una obligación) y sociales (en la relación con otras personas que hacen la misma actividad), todo ello muy beneficioso para la salud.
- No iniciarse en el hábito del tabaco, consumo del alcohol, otros tóxicos o drogas; o abandonarlos si se tienen.
- Evitar tener accidentes de tráfico o domésticos con sencillas medidas como: tener cuidado con alfombras, estufas, en la cocina, mantener los botiquines fuera del alcance de los niños, etc., así como ser solidario con la salud de uno mismo y con la de los demás, persuadiéndoles, por ejemplo, de conducir tras el consumo de alcohol.
- Mantener la higiene personal y del entorno. La ducha, la higiene dental, el mantener la ropa limpia, el entorno, evita enfermedades e infecciones.
- ‘Mens sana in corpore sano’. Estudiar, leer, debatir, mantenerse al día, hacer crucigramas, ejercicios de lógica, puzzles…
- Trabajar las relaciones sociales y familiares. La felicidad evita el estrés, y es bueno salir de paseo, visitar museos, etc.
- Evitar la automedicación. Ante la duda, no se automedique, acuda al especialista.
- Revisiones periódicas o chequeos, especialmente si hay antecedente familiar relevante de enfermedades como el cáncer, la diabetes…, y seguir el calendario vacunal, etc.
La vigilancia de estos ‘consejos saludables’ añade calidad de vida a los años futuros. Para vivir más años y mejor, es fundamental prevenir y no remediar, con una educación ‘saludable’ desde la infancia.
Por Laura López-Táppero Irazábal, Médico de Familia del Hospital USP San Camilo de Madrid









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