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La creación de riqueza en la empresa española

Por   /   26 febrero, 2015  /   Sin Comentarios

Portada de La creación de riquezaAutor: Javier Uriz Urzainqui.
Editorial: Catarata (Colección “Investigación y Debate”) 2015.

 

A modo de viaje marcado por distintas etapas (hasta seis), el experimentado consultor de empresas en factor humano Javier Uriz Urzainqui propone en esta obra, tal y como refleja su subtítulo, un auténtico jaque a la ortodoxia del pensamiento económico dominante. Su ensayo, aunque bien documentado y serio, es desde luego decididamente heterodoxo e incluso hasta irreverente en su propuesta de cambio radical de estrategia.

El autor parte de la idea de que la realidad actual de nuestra sociedad presenta una problemática y unas circunstancias para las que las recetas dogmáticas que acostumbran a emplear los gobernantes actuales, sean de derechas o de izquierdas, no ofrecen soluciones efectivamente válidas (incluso acusa de repetitivo y triste el discurso de los economistas que, según él, conforman el pensamiento único que nos embarga). Es más, alega que existe algo más profundo, una parte importante de la realidad que escapa al pensamiento dominante o que éste prefiere que quede en zona ciega..

Como dice en el Prólogo del volumen Guillermo Dorronsoro, Decano de la Deusto Business School, lo cierto es que hemos vivido muchas décadas en un paradigma que combina democracia y capitalismo global y en el que hemos dado solución a muchos enigmas y hemos solucionado muchos problemas. Así que estamos muy orgullosos de este modelo. Pero se nos empiezan a acumular las “anomalías”: tasas de desempleo inasumibles, deterioro de las clases medias, corrupción, lobbies más poderosos que las entidades que deben regularlos, un mundo en equilibrio cada vez más inestable…

En esa dinámica, el detallado análisis, comprometido y orientado a la transformación, de Javier Uriz no se limita a un diagnóstico somero de la situación actual, sino que profundiza de manera sistemática en sus causas y en sus raíces, a fin de ayudar a entender las posibles soluciones.

De hecho, para él, la crisis, de la que es imposible no hablar, no es un problema en sí, ni algo que nos ha venido de repente y ha destruido nuestro bienestar. Es cierto que genera muchos problemas y sufrimientos, pero ella misma no es el problema, sino más bien la resultante de otros más profundos que, al no ser debidamente abordados, eclosionan en ella.

Entiende además que el “pensamiento oficial” es incapaz de conocer el origen de la crisis (y sobre todo de reconocerlo y de atajarlo), a la vez que se centra en la consecuencia, confundiendo causas y efectos y dedicando grandes sumas de dinero a paliar éstos mientras deja que aquellas sigan campando a sus anchas y generen nuevos problemas. “Pretender que ésa sea la raíz de nuestros males es un insulto a la inteligencia. Si las consecuencias son tan graves como estamos viendo, cabe pensar que las causas son de gran magnitud y radican en la esencia misma del sistema capitalista, no en unos cuantos banqueros tramposos”.

La clave, para el autor, radica en que la solución creadora de futuro pasa por generar más riqueza. Sin embargo, las empresas, nuestras máquinas de crearla y las auténticas protagonistas del libro, pues son el verdadero sujeto agente de la creación de la riqueza que necesitamos, no están, para él, a la altura de lo que la sociedad necesita, porque parten precisamente de bases conceptualmente inconsistentes. Y es que para que las empresas españolas desarrollen toda su capacidad es necesario cuestionar a fondo sus modos de actuar, los criterios en que se apoyan y sus convicciones más intocables. Cuestiona así las bases conceptuales por las que se rige la empresa en nuestro entorno capitalista, poniendo en jaque para ello no solo viejos paradigmas, sino también proponiendo nuevos enfoques que, a su juicio, permitirán, por una parte, que la empresa sea, aquí y ahora, la máquina de crear riqueza que necesita la sociedad, y por otra, que la persona ocupe en ella el lugar central que nunca ha llegado a tener.

En ese sentido, apuesta por una tesis bien sencilla y que tampoco es nueva: en un escenario dominado por la lógica de la reducción de costes, que se ha demostrado ya que no nos conduce a un escenario de salida de la crisis, se plantea un cambio radical de estrategia: dejar de pensar en reducir el denominador (los costes), y empezar a pensar en aumentar el numerador (el valor).

Un cambio en apariencia sencillo, pero que sin embargo exige una transformación en profundidad del mapa mental de todos los protagonistas: accionistas, consejeros, directivos, empleados, sindicalistas, políticos, funcionarios y, quizá con una mayor responsabilidad, de las instituciones educadoras.

Javier Uriz propone así un nuevo paradigma tan revolucionario como antiguo: volver a poner a la persona y a su infinita capacidad de crear valor en el centro. Y así, anima a un viaje en el que descubrir una “cara oculta” de la realidad económica que el discurso oficial se empeña en mantener en zona ciega. Y eso sí, cada persona deberá encontrar su propio camino, sus propias calles y plazas en esta nueva ciudad que debemos construir entre todos.

En su viaje a esa tesis, la primera de las etapas del libro tiene precisamente como punto de partida a la crisis, a fin de poder comprender mejor su enraizamiento en la sociedad y también el enorme despilfarro de riqueza que hacemos con total naturalidad y despreocupación, y que nos conduce a endeudarnos por encima de lo razonable. Al final de la etapa quedará la opción del autor: más allá de los recortes, lo que necesitamos es crear más riqueza.

En la segunda de las etapas, Uriz Urzainqui detalla lo que considera son los primeros porqués o causas próximas; por qué las empresas que tenemos no son capaces de producir toda la riqueza que necesita la sociedad. Empieza por descubrir que en el origen del déficit de creación de riqueza se encuentran los comportamientos de un grupo humano decisivo sobre el que apenas se habla, pero que tiene una gran importancia: el de los consejeros y directivos de nuestras empresas, que optan por reducir sus costes en lugar de crear más valor y riqueza y que, para él, logran la competitividad de las empresas y el beneficio para sus accionistas a base de empobrecer a la ciudadanía. Cree que les falta ambición y sentido crítico, que se quejan de las circunstancias y que, al mismo tiempo, despilfarran sus mejores recursos. “Con empresas que, mayoritariamente, adoptan estos comportamientos como normales, el bienestar al que aspiramos no será sostenible; ni siquiera en el caso de que los políticos fueran honestos, austeros y merecedores de la confianza de la población”.

Creación de riqueza, de PixabayDurante la tercera etapa se descubre cuáles son las ideas en las que se basan los comportamientos de los consejeros y directivos detectados en la etapa anterior: el pensamiento es el soporte y justificación de la acción, y ésta el reflejo de las convicciones profundas. E incide en que “evidencias” incuestionadas y postulados incuestionables (algunos de los dogmas principales de la religión capitalista, como por ejemplo que la empresa es propiedad de sus accionistas, o que su finalidad es el beneficio de éstos) son creencias sin fundamento conceptual sólido, sólo sostenidas con vagos argumentos de autoridad, e incapaces de soportar un análisis crítico serio. Y concluye que la aceptación acrítica de estas convicciones constituye el sustrato profundo en el que se desarrolla la crisis.

Tras las anteriores etapas, el viaje afronta una cuarta etapa entrando en una dinámica de descubrimiento de nuevos horizontes y conceptos que, según él, la maraña de las creencias suministradas por la ortodoxia impide ver. Nos encontraremos con que la empresa debe ir más allá de los flujos dinerarios que registra su contabilidad y que es, ante todo, un proyecto y un desafío creador de valor para ella misma y para el entorno con el que se comunica.

Y será en la quinta etapa donde aparezca en toda su extensión la figura del empresario, auténtico protagonista y sin duda el personaje más importante de la empresa, aunque curiosamente olvidado –dice- por el pensamiento dominante, que lo ha sustituido por el accionista/propietario. También descubre y recupera la figura del consejo de administración, el órgano clave de la empresa, desnaturalizado para él por el discurso habitual y sobre el que trata de desmontar una serie de mitos y falsedades. Algo decisivo, pues Uriz Urzainqui cree que constiuyen la clave principal para poder salir de la crisis, por encima de los políticos, de las ayudas europeas o de factores exógenos de cualquier tipo.

Por último, la sexta etapa repasa el papel que juegan otros personajes también determinantes de la realidad social: los sindicalistas, los responsables de la gestión del “factor humano”, los políticos y los funcionarios. “La cara oculta que descubriremos de ellos nos permitirá a nosotros entender mejor por qué son considerados un problema y no parte de la solución; y a ellos encontrar referencias novedosas para reconvertirse de depredadores en creadores de valor para la sociedad, en el caso de que alguno tenga voluntad de cambio.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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