Autor: Mariano José Vázquez Alonso. Editorial: Ediciones Robinbook (Colección “Taller de Escritura”, del sello “Ma Non Troppo”) 2013.
En auxilio de multitud de personas que siempre, o aunque sea desde hace menos, han pensado en escribir “su” libro, y desde luego hacerlo con criterio y hasta con éxito, Mariano José Vázquez Alonso, novelista y ensayista que es un consumado experto en escritura creativa y la formación al respecto, presenta este volumen con el objetivo final de que cualquiera con ganas y un poco de imaginación pueda ser capaz de dar rienda suelta a su deseo y complete escritos o novelas con interés para los demás.
Ellos, y también incluso los que ya viven profesionalmente de la escritura, pueden encontrar aquí las técnicas y conocimientos apropiados a tal fin. Eso sí, partiendo siempre de la base de que para lograr un escrito interesante hace falta inexcusablemente talento, algo que se posee o no, y además mucho empeño y constancia.
El libro establece así el orden de prioridades necesarias para escribir cualquier obra literaria y revisa las bases formativas e informativas que ha de considerar todo escritor. En cualquier caso, el autor reconoce, por una parte, que cada persona es distinta, y por otra, que no pretende enseñar cómo escribir de forma perfecta una novela, un poema, una obra de teatro o un relato breve, sencillamente porque eso es imposible. Y eso sí, también que todo lo que aquí puede aprenderse constituye solo el punto de partida para que luego cada cual pueda demostrar su propia capacidad, creatividad y sus particularidades.
¿Cómo plasmar esa idea que bulle en la mente en forma de novela? ¿Se puede afrontar el vértigo de la página en blanco? ¿Qué diferencia la trama del argumento? ¿Cómo conectar con el lector de la obra? ¿Es fácil crear un diálogo ágil?
A estas y otras preguntas el autor da respuesta a través de detalladas técnicas con las que el lector encontrará la manera más fácil y directa de encontrar un tema adecuado, desarrollar una trama, construir una localización, dar rasgos de verosimilitud a un personaje o dar con la palabra precisa que le ayudarán a construir su propia voz. E igualmente enseñará a escoger el lenguaje adecuado, si narrar en primera o en tercera persona, cómo conseguir una atmósfera apropiada en el relato o cómo abordar el relato breve u otros géneros como el teatro o la poesía.
Más en concreto, la obra, eminentemente práctica, se estructura en cuatro partes y un total de catorce capítulos, cada uno de los cuales se remata con un ejercicio y las principales conclusiones e ideas principales de lo tratado en el mismo.
La primera de las cuatro partes resulta sin duda la más teórica de todas e incide en aspectos como la escritura creativa, la misión del escritor en la sociedad, la tarea literaria como tal, el mundo del escritor y la escritura como testimonio precisamente de su persona y de lo que le rodea, la expresión del lenguaje en forma de escritura, la necesidad humana de contar lo que uno piensa o le pasa, las razones que puede haber para escribir, la importancia de saber “conectar” y de evitar los bloqueos. No obstante, también detalla consejos sobre la temática a elegir, cómo iniciar el escrito, la importancia de la primera página, los modelos que se pueden seguir en el inicio y desde luego las fórmulas para conseguir que el lector se interese por la obra desde el comienzo ante el peligro de abandonar la lectura, e incluso apuntes sobre el desarrollo que vamos a hacer de la misma y la técnicas para seguir ese desarrollo, en lo que también es preciso tener en cuenta un desenlace de nivel.
El segundo de los capítulos asesora sobre la conveniencia de llevar un diario de la obra y de contar con una escritura original. Pero también advierte sobre la necesidad de dejar campo libre a la imaginación y cómo utilizar nuestras vivencias personales en el escrito. Igualmente hay un tratamiento muy a fondo del lenguaje en función el tipo de obra, aunque el autor está convencido de que siempre hay unas pautas que resultan recurrentes, las cuales confluyen básicamente en la sencillez. Por otra parte, también alecciona sobre la toma de referencias y la garantía que supone cerrar la puerta a influencias de otros escritores, aunque en ese caso sí es preciso saber cuáles de ellas desestimar. En esta parte también se pone de manifiesto la importancia de la documentación, de la consideración del detalle psicológico de los personajes, de la recreación del texto, aunque de la misma manera se da espacio a cuestiones como la relevancia de la intuición, el papel que juega la memora del escritor y los mitos y leyendas que desde siempre ha oído el escritor, y también de la necesidad de crear un héroe en la novela, lo que no quiere decir que siempre deba ser bueno y que esté libre de vicios.


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