Solo en los seis primeros meses de 2013, las compañías españolas generaron 59 millones de facturas electrónicas (3 millones más que un año antes), lo que las permitió ahorrar, respecto a los métodos convencionales de facturación, 458 millones de euros (292 millones por recepción de las mismas y 166 millones por emisión), lo que representa 23 millones más que entonces. Su utilización supuso además un ahorro de 250.252 horas de trabajo reiterativo e improductivo (215.449 horas en recepción y 34.803 en emisión), lo que representa 12.724 horas más que en el mismo período de 2012. Y por otra parte, el empleo de la eFactura también tuvo un impacto medioambiental positivo, ya que evitó la tala de 3.296 pinos (3.128 en el primer semestre de 2012).
Según el estudio “La Factura Electrónica en España 2012-2013”, realizado por la multinacional de soluciones de desmaterialización electrónica de documentos Seres entre el 65.5% de las empresas usuarias de su servicio (un 35% del total nacional, aproximadamente), en el citado período trabajaron con factura electrónica (en emisión, en recepción o en ambas modalidades) unas 130.000 empresas (10.000 más que en el primer semestre de 2012), confirmando por tercer año, la “buena salud” de la eFactura.
El análisis de Seres destaca que, a pesar de que el número de compañías en nuestro país ha descendido un 1,84% en el período contemplado, el número de documentos electrónicos creció un 5,2% respecto al año anterior y el número de empresas usuarias un 10,2%.
En esa línea, entre las distintas comunidades autónomas, Madrid supera a Cataluña en recepción y emisión de documentos, si bien sus porcentajes de participación en el mercado total se reducen, lo que indica el peso creciente de otras comunidades. Y en ese sentido, Andalucía y Valencia son las comunidades que han acortado más distancia con Madrid y Barcelona.
Mientras, en el caso particular de las provincias, Madrid y Barcelona vuelven a ser una vez más las que siguen liderando, muy por delante del resto, la implantación y uso de la factura electrónica, tanto en volumen de documentos como en número de empresas. No obstante, porcentualmente, Pontevedra y Las Palmas son las provincias que varían más positivamente en el ranking, subiendo 6 y 5 puestos, respectivamente, con relación a 2012. Por el contrario, Castellón y Almería son las que más varían negativamente en el ranking de provincias, bajando 9 posiciones en el caso de la primera y 5 en el de la segunda.
Y en la utilización de la misma en función de tipo de actividad, apenas se detectan cambios con relación a un año antes, pues, entre los grandes sectores, el de servicios sigue claramente a la cabeza, seguido a bastante distancia por el industrial.
Imagen cortesía de adamr / FreeDigitalPhotos.net









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