Nada menos que la mitad de los españoles subestima el riesgo de quedar incapacitados para trabajar, lo que les lleva a contar solo con recursos limitados para protegerse ante una posible pérdida de ingresos si realmente les viene una incapacidad. De hecho, según un reciente informe elaborado por Zurich Seguros, el español medio posee una reserva a través de ahorros, inversiones, pensiones y pólizas de seguro para vivir 3,3 años, lo que le convierte en ciudadano europeo con menos fondos y lejos de la media del Viejo Continente, situada en 4,6 años, con los alemanes (6,8 años) y suizos (6,4 años) a la cabeza, en tanto que en Reino Unido se quedan en 4,5 años, en 3,6 años en Irlanda y en 3,4 años en Italia.
Lo cierto es que, según el estudio, que ha consultado a 6.000 personas en España, Irlanda, Italia, Suiza, Reino Unido y Alemania, 3 de cada 5 españoles creen que existe una posibilidad inferior al 10% de perder la capacidad de trabajar, cuando las estadísticas de la Seguridad Social española indican que realmente el 16% de la población activa española quedará incapacitada para trabajar. Es decir, que los encuestados piensan que su propio riesgo es menor que el de la población general.
En ese sentido, los consultados creen que las enfermedades graves, como el cáncer, son la principal causa de incapacidad laboral (39%), seguida de los accidentes (22%) y los trastornos nerviosos o mentales (17%). Pero en realidad, las enfermedades reumáticas como el dolor de espalda, que representan más del 50% de las discapacidades crónicas, figuran en el primer puesto.
En cualquier caso, el riesgo de que una persona quede incapacitada para trabajar alcanza su punto álgido cuando cumple 51 años. Y ante esa posible situación, aproximadamente 2 de cada 3 europeos esperan que el Estado les proporcione la ayuda económica necesaria, si bien en Italia y en España las expectativas depositadas en el Estado son aún mayores. Concretamente, en nuestro país, el 83% cree que el Estado debe ser la principal fuente de ayuda económica para aquellas personas que ya no pueden trabajar. Sin embargo, también es verdad que solo el 7% confía en la capacidad de la Administración Pública de proporcionar un estilo de vida cómodo y seguro. Además, el 70% espera recibir en caso de incapacidad menos del 75% de sus ingresos actuales, cosa que no sería suficiente, ya que el 60% afirma que necesitaría el equivalente a sus ingresos actuales para mantener un estilo de vida aceptable.
En lo que respecta a cómo protegerse ante este riesgo, 4 de cada 5 españoles creen que hace lo suficiente para prevenir el hecho de quedarse incapacitados para trabajar, por la realidad es que solo el 17% de los españoles (frente al 47% de los alemanes, el 44% de los irlandeses, el 41% de los británicos, el 30% de los suizos y el 27% de los italianos) es consciente de las diversas opciones que tiene, mientras que el 35% indica que desconoce completamente este tema. En ese sentido, un 32% de los españoles creen que la mejor forma de evitar la incapacidad laboral es mantener un estilo de vida saludable y prestar atención a la seguridad en el lugar de trabajo, en tanto que un 10% tiene una actitud más resignada y cree que no puede hacerse nada para evitarlo y que es una mera cuestión de mala suerte. Aunque lo que más temen los españoles es ser una carga para sus seres queridos y no ser capaces de proporcionar sustento a su familia en caso de no poder seguir trabajando.
Fuera de nuestro país, el estudio elaborado por Zurich muestra que los europeos en general subestiman el riesgo (10%) a perder su nivel de ingresos, pero las estadísticas inciden en que la probabilidad de quedar incapacitados es de hasta un 25%, de media en Europa. En cualquier caso, en Irlanda, Italia, Suiza y el Reino Unido las personas mayores de 55 años corren los mayores riesgos, mientras que, en Alemania, los hombres de edades comprendidas entre 47 y 51 y las mujeres entre 45 y 47 corren los mayores riesgos de quedar incapacitados para trabajar. En España, la edad media de las personas que quedan incapacitadas para trabajar es de 51 años.
Lo cierto es que solo un tercio de los europeos es consciente de las posibilidades de protección de los ingresos. Dándose la mayor concienciación en Alemania, donde casi la mitad de los encuestados asegura conocerlas, y la más baja se da en España, donde solo una de cada seis personas las conoce. No obstante, uno de cada cuatro europeos considera que está suficientemente protegido, pero sólo uno de cada cinco tiene alguna cobertura de sus rentas, aunque también es verdad que existen grandes diferencias entre países: Italia, España y Reino Unido son quienes están menos protegidos, mientras alemanes y suizos se sitúan por encima de la media. Además, son éstos últimos quiénes tienen mayor número de coberturas, una media de 5 o 6 seguros.
Y por otro lado, irlandeses, italianos y españoles son quienes más miedo tienen a no poder sustentar a sus familias y llegar a una situación de pobreza: la mayoría de europeos siguen considerando que debe ser el Estado quien proporcione ayuda.
Los encuestados entienden que las enfermedades graves, los trastornos mentales y nerviosos y los accidentes como las principales causas de incapacidad. De hecho, en Alemania, Irlanda, Suiza y el Reino Unido, los trastornos mentales y nerviosos figuran en primer lugar, mientras que, en Italia, las enfermedades del sistema musculoesquelético son la principal causa de incapacidad. En España lo son las enfermedades reumáticas ocupan el primer puesto. Los encuestados sobreestiman por lo general los accidentes como causa de incapacidad económica a las personas incapacitadas.










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