Según detecta la “Global Investor Survey 2018”, elaborada por la consultora multinacional de servicios profesionales PwC a partir de la opinión de más de 663 inversores en 93 países, el 41% de los mismos se muestran “extremadamente preocupados” por el aumento de los ciberataques, hasta el punto de que consideran esta circunstancia como el principal riesgo para las empresas (un año antes apenas lo situaban en quinto lugar),
por delante ahora incluso de la incertidumbre geopolítica (39%), la velocidad de los cambios tecnológicos (37%), el populismo (33%) y el proteccionismo (32%).
El estudio, que compara también la opinión de los inversores y de los CEOs (conforme a la “XXI Encuesta Mundial de CEOs”, que acoge la opinión de 1.293 CEOs de 85 países) sobre los principales desafíos a los que se enfrenta el mundo de los negocios en los próximos meses, revela que ambos colectivos tienen una visión algo distinta sobre cuáles son los grandes riesgos para las empresas. De hecho, para los CEOs, la principal preocupación radica en la excesiva regulación y, después, en el terrorismo, mientras que la incertidumbre política figura en tercera posición al mismo nivel que los ciberataques, justo antes del aumento de la presión fiscal y de la velocidad de los cambios tecnológicos.
En cualquier caso, como se aprecia, ambos colectivos coinciden en situar a la ciberseguridad, la incertidumbre geopolítica y la velocidad de cambios tecnológicos entre las grandes cuestiones les quitan el sueño. Además, por otra parte, los inversores (al igual que también los máximos ejecutivos) se muestran muy confiados sobre la evolución de la coyuntura internacional en los próximos doce meses, hasta el punto de que el 54% de ellos (9 puntos porcentuales más que hace un año) espera ahora una mejora de la economía mundial. Sin embargo, los inversores resultan más pesimistas que los CEOs acerca del crecimiento de los ingresos de las empresas en el corto y medio plazo: sólo el 23% se muestra muy confiado, frente a un 47% de los presidentes y consejeros delegados, si bien ambos colectivos coinciden en priorizar el crecimiento orgánico por delante de la reducción de costes, la creación de alianzas o las fusiones o adquisiciones. Y otras importantes discrepancias entre los dos citados grupos tienen que ver con la disrupción de la tecnología, ya que los inversores esperan unos mayores niveles de disrupción (85% vs 64% de los CEOs), así como con el comportamiento de los consumidores (81% vs 68%) y con los nuevos canales de distribución (75% vs 60%). Además, se duplica respecto al año pasado el porcentaje de los inversores que prevén una reducción de las plantillas en 2018 como consecuencia de la automatización, ya que pasan del 13% al 26%.










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