El principal motivo que impulsa a los investigadores españoles a abandonar nuestro país es la posibilidad de continuar y progresar en su carrera investigadora, como reseña un 54% de los 10.777 científicos españoles consultados en el estudio “La implantación en España de un enfoque `brain gain´ o de ganancia de cerebros científicos como instrumento de atracción de conocimiento investigador (IBGE)”, llevado a cabo por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) en colaboración con el Centro de Estudios Financieros (CEF).
Este trabajo, que parte del proyecto IBGE, concedido por la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, revela como segunda causa de la salida de nuestros investigadores la falta de oportunidades laborales en España (apuntada por un 37,5% de los sondeados) y, a continuación, la falta de reconocimiento profesional, cuestión avalada por un 28,2%.
Pero al margen de esa gran salida de nuestros investigadores al exterior para desarrollar su profesión, el estudio también pone de manifiesto que la colaboración de las instituciones españolas con esos científicos españoles en el extranjero es muy escasa. De hecho, la valoración media del grado de colaboración existente entre estos investigadores con instituciones científicas internacionales alcanza una nota de 5,7 sobre 7, lo que la hace muy superior (más del doble) a la valoración media relacionada con el grado de colaboración con instituciones científicas españolas o la propia institución española de origen, que se limita a 2,4 puntos. En este sentido, un 56,75% de los encuestados señala que el grado en que las instituciones españolas promueven la colaboración con los científicos españoles residentes en el extranjero es casi inexistente o nula.
Al respecto, la tesis fundamental del proyecto de investigación “Brain Gain” parte de la base de que los científicos nacionales que realizan su actividad en otro país no suponen una pérdida definitiva de talento para el país de origen, sino que su potencial puede ser aprovechado a través de redes y apertura de vías de colaboración entre estos científicos y las instituciones investigadoras en sus países de origen.
Según Pedro Aceituno, profesor investigador de la UDIMA y coordinador del trabajo, “España no puede permitirse el lujo de perder contacto con los científicos españoles en el extranjero. La colaboración con nuestros investigadores en el exterior reduciría los efectos de la fuga de cerebros y mejoraría nuestra competitividad”.
En cualquier caso, el estudio también reseña, respecto a las intenciones de regreso de nuestros investigadores en el extranjero, que un 52,25% de ellos quiere y no puede. En esa línea, el 97,7% de los encuestados coinciden en que “una financiación estable” sería la principal medida que impulsaría su regreso, en tanto que el 94,7% apunta a la necesidad de contar con un salario acorde con la experiencia y conocimientos de los investigadores y el 94% apunta a la necesidad del reconocimiento profesional. Mantener el nivel de productividad científica, medidas de responsabilidad social corporativa o apoyo técnico, material y personal serían otros estímulos destacados para ese retorno.
Imagen cortesía de Boians Cho Joo Young / FreeDigitalPhotos.net










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