La principal consecuencia de no abordar la transformación digital en una empresa a medio plazo será la desaparición de la misma por obsolescencia. Así lo considera el 58% de los empleados del sector empresarial español encuestados por la escuela de negocios The Valley Digital Business School. Mientras, otro 21%, en lugar de la desaparición, señala como principal efecto la obligada reorientación de su compañía
a mercados más atrasados, a la vez que otro 14% apunta como principal consecuencia la especialización de la empresa en clientes o usuarios poco afines a la digitalización.
La investigación, realizada entre profesionales de diferentes industrias, revela que 7 de cada 10 sitúan a España a la cola en cuanto a innovación tecnológica en los negocios al compararla con el resto de países de referencia. No obstante, el problema para avanzar en ese terreno, tal y como asegura la mitad de estos profesionales, es que no se conocen los beneficios que trae consigo la digitalización. Entre esas ventajas, los consultados destacan: mayor eficiencia (73%), aumento de la competitividad (70%) y procesos más ágiles (68%). Y dentro del sector de servicios, textil y distribución y también del de banca y seguros añaden una más: la consecución de una mejor relación con el cliente, con el 78% y 68%, respectivamente.
Sin embargo, a la hora de analizar cuáles son los impedimentos que están propiciando una situación de desventaja en la empresa española, un 78% de los preguntados piensan que la causa principal es el hecho de tener una dirección y estructura tradicional, aunque también echan la culpa en gran medida a la falta de formación de la plantilla en cuestiones digitales (62%), a la poca asunción de riesgos e inmovilismo (62%), a la utilización de procesos obsoletos (51%) e incluso a motivaciones económicas (39%). De hecho, un 70% opina que los recursos destinados a este fin son insuficientes.
El informe de The Valley Digital Business School también señala cuáles son los principales indicadores que permiten conocer el grado de digitalización de una empresa: tener un personal formado en últimas tecnologías (79%), la utilización de procesos y herramientas innovadoras (71%), contar con comités directivos proclives a implantarlas (70%) y la capacidad de adaptarse a nuevas tendencias (68%).
En cualquier caso, el tiempo que estiman los españoles consultados que tardarán las empresas españolas en terminar su transformación digital oscila entre los 3 y los 5 años, si bien los pertenecientes al sector de banca y seguros y al de marketing, publicidad y comunicación apuestan por un periodo mayor de entre 5 y 10 años. Tiempo que consideran más que suficiente para implantar tecnologías que incluyan: “Internet of Things”, “machine learning”, impresión 3D, vehículos autónomos, “wearables”, robots inteligentes, realidad aumentada, realidad virtual, hogar conectado… Sobre todo, en lo que respecta al primero (IoT), ya que 8 de cada 10 creen que este tipo de tecnología inteligente será una realidad próximamente. No obstante, al margen de esto último, los profesionales de telecomunicaciones y tecnologías optan por la posible implantación del hogar conectado; los de auditoría y consultoría, por la realidad virtual; en banca y seguros abogan por la realidad aumentada; en marketing, publicidad y comunicación añaden la realidad virtual, y el sector de servicios, textil y distribución incluye en la lista a la impresión 3D.
De una u otra manera, la formación en materia digital se antoja como fundamental para llevar a cabo la transformación en las empresas. Así lo considera el 99% de los profesionales consultados. Además, la asimilación de una nueva cultura hace preciso formar específicamente a los profesionales de cada ámbito para que integren los conceptos y herramientas digitales en su realidad laboral. Algo que sería necesario impulsar destinando tiempo obligatorio a este tipo de programas, según opina más de la mitad, y cuyos costes fuesen asumidos por la propia empresa (38%). Eso sí, según los profesionales, el nivel de formación del personal que actualmente lleva a cabo las labores de digitalización en sus respectivas empresas es principalmente no reglada (79%), tratándose en su mayoría de cursos y seminarios sobre el sector digital (40%).










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