Frente a los 408 millones de euros que ganó en 2013, Bankia conseguía en 2014 elevar su beneficio atribuido hasta los 747 millones de euros, lo que implica un 83,3% más que en el ejercicio anterior. No obstante, es preciso señalar que el conjunto del Grupo BFA-Bankia cargó contra las cuentas de 2014 una provisión extraordinaria de 780 millones de euros, de los que 312 millones afectaron a las cuentas de Bankia. Sin esa provisión extraordinaria, Bankia habría obtenido un beneficio atribuido de 966 millones de euros, superando las previsiones del mercado: sería un 58% más sobre el resultado proforma de 2013, que fue de 611 millones de euros. Y en el caso del Grupo BFA, habría logrado un resultado neto de 1.104 millones, frente a los 418 millones de ganancias con los que ha cerrado en realidad.
Bankia, que ha decidido pagar un dividendo de 202 millones de euros, de los que más de 126 millones serán cobrados por BFA en función de su participación actual, logró así una rentabilidad sobre fondos propios del 6,6%, que sin el impacto de la provisión alcanzaría el 8,6%, en línea con el objetivo de alcanzar un ROE en 2015 del 10%.
Para ello, la entidad acumuló en el año 2.927 millones de euros en margen de intereses, lo que representa un 14% más que en 2013, fruto sobre todo de la mejora del margen de clientes, que alcanzó a cierre del año el 1,41% (0.82% al concluir 2013), impulsado en la parte final del ejercicio, tanto por una mejora del rendimiento del crédito como por la caída del coste de la financiación.
Los ingresos por comisiones sumaron en 2014 un total de 948 millones de euros, un 1,3% más que en el año anterior, que permitieron elevar los ingresos típicos del negocio bancario (intereses y comisiones) a 3.875 millones de euros, un 10,7% más, Y, por su lado, el margen bruto se situó el año pasado en 4.009 millones de euros, con una mejora respecto a 2013 del 6,3%.
Lo cierto es que los gastos de explotación bajaron hasta los 1.742 millones de euros, un 8,5% menos que en 2013, anticipando así en un año el objetivo de costes que la entidad tenía previsto alcanzar en 2015. Esos menores gastos, junto a unos ingresos en continua progresión, permitieron a Bankia colocar su ratio de eficiencia recurrente (excluyendo ROF y diferencias de cambio) en el 43,7% en el cuarto trimestre de 2014, frente al 52,6% del último trimestre de 2013.
En el conjunto del año, el banco captó 7.225 millones de euros (4.891 millones en depósitos estrictos de clientes y otros 2.334 millones en fondos fuera de balance), lo que propició que la cuota de mercado en depósitos a plazo haya pasado del 9,52% de diciembre de 2013 al 10,21% de diciembre de 2014, mientras que en fondos de inversión la cuota mejoró del 4,74% al 4,98%.
Otra de las claves del pasado año fue el fuerte descenso de la morosidad registrado por el banco, explicado tanto por la gestión de las recuperaciones y el control de las entradas de nuevos morosos, como por la venta de carteras de créditos por impago. En conjunto, el saldo de activos de dudoso cobro se redujo en el año en 3.475 millones de euros, al pasar de los 20.022 millones de euros del cierre de 2013 a los 16.547 millones en 2014. De manera que la tasa de morosidad se redujo hasta el 12,86% desde el 14,65% con que se partía al cierre de 2013. Además, la bajada de la morosidad se realizó en paralelo a una mejora de las provisiones sobre los créditos dudosos que permanecen en balance, de forma que la tasa de cobertura subió en el año en más de un punto porcentual (del 56,5% al 57,6%).
Y en cuanto a los niveles de solvencia, bajo la normativa de Basilea III, Bankia cerró el año con un ratio de capital ordinario (CET1) phase in del 12,28%, tras haber cerrado 2013 en el 10,69%. Mientras el ratio de capital total se elevó hasta el 13,82%, desde el 11,06%.



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