Las empresas de menos de 50 empleados de todo el mundo están mucho menos preocupadas que las grandes organizaciones por las actividades de los empleados que provocan brechas de seguridad. De hecho, únicamente un 36% de las pequeñas compañías se preocupan por el descuido de sus trabajadores, mientras que más de la mitad de las medianas y grandes firmas lo consideran como una gran preocupación,
según el “Informe Riesgos de Seguridad TI de 2016” de la multinacional de soluciones de seguridad “endpoint” Kaspersky Lab.
En realidad, las acciones de los empleados se encuentran entre los tres principales desafíos de seguridad que hacen a las empresas más vulnerables, y nada menos que el 61% de los negocios que han experimentado un incidente de ciberseguridad en 2016 admite que el comportamiento descuidado y la desinformación de los trabajadores han contribuido a ello.
Lo cierto es que, al igual que las grandes corporaciones, las pymes se enfrentan al desafío de gestionar una infraestructura TI en constante evolución, a la vez que asimilan las tendencias “byod”: un 74% de las compañías asegura que la cantidad de smartphones utilizados para el trabajo se ha incrementado en los últimos tres años y un 71% afirma que lo mismo ha ocurrido con las tablets. Y esta nueva realidad empresarial está obligando a prestar más atención a la seguridad TI y al control centralizado de las actividades más peligrosas de los empleados, incluso en los negocios más pequeños.










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