El estudio “Invertir en una época de cambio climático”, llevado a cabo por la consultora multinacional especializada en gestión del talento, salud e inversiones Mercer concluye que los inversores no pueden ignorar las implicaciones del cambio climático en el retorno de las inversiones a largo plazo. Y al respecto, considera que los inversores pueden gestionar el riesgo de manera más efectiva analizando los factores de riesgo subyacentes en sus carteras teniendo en cuenta el cambio climático, e incorporarlo en sus modelos de riesgo, aunque eso requiere un cambio de comportamiento significativo para la mayoría.
El estudio, en el que han colaborado 16 socios (responsables en conjunto de más de 1,5 billones de dólares) y que en el han colaborado el IFC (la parte privada de World Bank Group), el Ministerio Federal para la Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania y el Departamento de Desarrollo Internacional (DFID), de Reino Unido, además de haber contado con la participación de empresas hermanas de Mercer como Nera y Guy Carpenter, así como con el asesoramiento de otros 13 socios, apunta las claves para gestionar el riesgo a la baja y acceder a nuevas oportunidades, a la vez que establece un modelo de inversiones que estima el impacto potencial del cambio climático en el retorno de las carteras, los diferentes tipos de activos y los distintos sectores de actividad entre 2015 y 2050, basándose en cuatro escenarios de cambio climático y cuatro factores de riesgo. Los cuatro escenarios representan un aumento de la temperatura a nivel mundial de 2 y 3 grados centígrados, respectivamente, así como dos escenarios que consideran una subida de 4 grados (con diferentes niveles de impactos físicos potenciales).
En concreto, el modelo de inversión propuesto resalta los siguientes aspectos clave:
1.- El cambio climático proclamará ganadores y perdedores en el ámbito de las inversiones. Basándonos en los escenarios analizados, se espera que el cambio climático tenga un impacto en el retorno de las inversiones, por lo que los inversores deben actuar para comprender y mitigar los riesgos y maximizar el valor de los activos, el sector de actividad y el nivel de la cartera.
2.- El mayor riesgo se da al nivel del sector de actividad. La diferencia entre ganadores y perdedores es más evidente al nivel de sector de actividad. Por ejemplo, dependiendo del escenario climático que tengamos en cuenta, el retorno medio anual del sub-sector del carbón podría caer entre el 18% y el 74% durante los próximos 35 años, con efectos más pronunciados durante la próxima década (el retorno podría disminuir entre el 26% y el 138% los próximos 10 años). Por el contrario, el sub-sector de energías renovables podría experimentar una subida media anual del retorno de entre el 6% y el 54% en un horizonte temporal de 35 años (o entre el 4% y el 97% en un periodo de 10 años), dependiendo del escenario climático.
3.- El impacto en el retorno de los distintos tipos de activos será material, pero varía enormemente en función de escenario climático. Los activos de crecimiento son más sensibles al cambio climático que los activos defensivos. Así, un escenario de 2 grados podría significar un aumento del retorno para el mercado de la renta variable de países emergentes, infraestructuras, sector inmobiliario, sector maderero y agricultura, mientras que un escenario de 4 grados impactaría negativamente.
4.- Un escenario de 2 grados no tiene implicaciones negativas en el retorno para inversores diversificados a largo plazo durante el periodo proyectado (hasta 2050) y se espera que protejan mejor el retorno a largo plazo durante este lapso de tiempo.
A juicio de Ignasi Puigdollers, socio de Mercer, “este informe sirve como guía para crear un plan de acción. Tanto si se quiere establecer una cartera desligada del carbón, como invertir en soluciones que gestionan el riesgo y las oportunidades, o aumentar el compromiso con gestores y compañías, nuestro estudio muestra a los inversores como deberían tomar decisiones. El compromiso de los políticos también es crucial y ayuda a legitimar a los inversores en su rol de creadores de futuro”.








Print
Email

