Lo cierto es que el éxito de Silicon Valley hasta la fecha se puede atribuir en buena parte a la actitud de sus emprendedores, ya que, al margen de trabajar más tiempo que en cualquier otro lugar, desde el punto de vista de la motivación, suelen estar más impulsados por la repercusión de sus propuestas que por el propio producto. Sin embargo, las mujeres emprendedoras encuentran mejores oportunidades al otro lado del país norteamericano, hasta el punto de que Nueva York puede proclamarse legítimamente como capital mundial de las mujeres emprendedoras en tecnología, ya que casi una quinta parte de los emprendedores de Nueva York son mujeres y la ciudad acoge el doble de start-ups dirigidas por mujeres que Silicon Valley.
En cualquier caso, Silicon Valley ha dejado su huella en todos los ecosistemas de start-up mundiales. No hay que olvidar que, aunque Berlín (4%) y Sao Paulo (7%) cuentan con el menor número de fundadores que han vivido antes en la comunidad californiana, Singapur (33%) y Waterloo (35%), por ejemplo, disponen del mayor número de fundadores que han residido anteriormente en esta zona de EE. UU. En el caso de Barcelona el porcentaje asciende a un 27%, situándose así en Europa por delante de París y Londres, ambos con un 25%, y a mucha distancia de Berlín (7%), en tanto que el porcentaje en Madrid asciende al 23%.
La investigación también detecta que incluso los ecosistemas bien desarrollados, como Nueva York y Londres, están sufriendo un déficit de financiación: en cada una de estas ciudades los fondos disponibles para start-ups emergentes y en proceso de adaptación de sus productos al mercado (lo que se conoce como “pre-product-market fit”) han sufrido un descenso superior al 70%.
Mientras, Santiago de Chile es un magnífico ejemplo de un ecosistema promovido por responsables políticos y, en este sentido, Start-Up Chile ha creado una fuerte red de apoyo a los emprendedores (las start-up de Santiago tienen 4,81 mentores de promedio, casi un 25% más que Silicon Valley).
Por su lado, los emprendedores de Moscú son los más jóvenes del mundo, con una edad media de 27,9 años, mientras que los de Los Ángeles son los de mayor edad (media de 38,2 años). Y en Europa, los emprendedores de Londres son los más mayores, pues su edad media alcanza los 35,9 años (los madrileños cuentan con una media de edad de 34,6, algo superior a la de los de Barcelona, 33,2 años).
El “Informe de los Ecosistemas para las Start-up 2012”, estudio correlacional basado en puntos de datos procedentes de 50.000 usuarios de la herramienta de inteligencia empresarial “StartupCompass.co”, constata que la tendencia del crecimiento de este tipo de comunidades demuestra de alguna manera que los países están transformando sus economías basadas en servicios en economías impulsadas cada vez más por una nueva generación de empresas de software y tecnología muy ágiles.










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