Por su parte, los fondos de inversión son en realidad instituciones de inversión colectiva que reúnen el capital de inversores particulares e institucionales y gestionan las inversiones por ellos. Existen de toda clase de categorías y riesgos, y se pueden encontrar desde fondos que invierten en activos monetarios con un riesgo muy bajo hasta fondos que invierten en títulos de renta variable de economías emergentes con un riesgo altísimo. Entre medio existen fondos con carteras de depósitos, fondos con carteras de títulos de deuda pública o fondos con acciones de empresas del “IBEX 35”, entre muchísimas otras posibilidades.
No obstante, es preciso señalar que tampoco implica aumentar el riesgo ahorrar a través de fondos si se evitan los que invierten en renta variable, ya que los productos donde se invierte el capital pueden ser igual o más seguros que los depósitos. Y también debemos recordar que la inversión en fondos ofrece una enorme ventaja fiscal para los particulares. Hay ejemplos de fondos de inversión muy parecidos a los depósitos, como pueden ser los fondepósitos o bien los fondos de inversión garantizados y productos de renta fija, como puede ser un bono de BBVA a 3 años con una rentabilidad del 3.5% para aquellas personas que se sientan seguras con parte de su patrimonio en el balance del banco.










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