
Entre 1 de enero y el 31 de diciembre del año que acaba de concluir, la demanda total peninsular de energía eléctrica sumó 251.749 millones de kilovatios/hora, lo que supuso un descenso del 1,4% respecto del mismo período del ejercicio anterior (sin el 29 de febrero, fecha que no comprendió el calendario de 2011, la demanda hubiera sido un 1,7% inferior).
Para hacer frente a toda esa demanda, la producción bruta en el régimen ordinario ascendió a 174.000 millones de kWh, lo que implicó un descenso del 3,1% sobre los 179.525 millones de kWh de 2011. Por tipos de centrales, la producida mediante carbón, fuelóleo y gas descendió un 1,1%, hasta los 93.140 millones de kWh, en tanto que la nuclear aumentó un 6,4% (llegó a 61.419 millones de kWh) y la de origen hidroeléctrico, que abarcó 19.442 millones de kWh, descendió un 29,5%. Sin considerar el 29 de febrero, dicha producción hubiera sido de 173.369 millones de kWh, lo que representaría un descenso del 3,4%.
Si a esa producción se restan los consumos propios para generación y bombeo de las productoras de régimen ordinario, lo cierto es que esas entidades han cubierto con la energía que han producido un total de 161.103 millones de kilovatios/hora (el 64% del total), un 4,7% menos que en 2011 (excluyendo el 29 de febrero, dicha cantidad se cifraría en 160.505 millones de kWh, es decir, un 5,1% menos).
El 36,0% restante de la demanda (102.428 millones de kilovatios/hora) fue cubierto así por la energía generada por los productores en régimen especial, a los que habría que restar el saldo de los intercambios internacionales de energía eléctrica y el enlace Península-Baleares. De esta manera, en el pasado año, la electricidad aportada por los productores en régimen especial creció un 10,9% respecto al mismo período del año anterior.










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