El Parlamento Europeo exigió ayer a la Comisión Europea que presente y, en caso necesario, se les ayude a buscar un nuevo empleo. Con 503 votos a favor, 107 en contra y 72 abstenciones, se propone en concreto recomendaciones para mejorar el modo en que empresas, sindicatos y otras partes interesadas preparan y gestionan las reestructuraciones.
Los diputados formulan ahora un total de 14 recomendaciones que deben guiar los trabajos del ejecutivo comunitario, si bien, en primer lugar, el texto subraya que, para suavizar el impacto de las reestructuraciones y mejorar las posibilidades de movilidad de los empleados, las empresas deben desarrollar las capacidades y competencias de sus trabajadores de forma continua.
Pero también se apunta que, al abordar el proceso de reestructuración, tanto las empresas como los sindicatos, las autoridades públicas y otras partes interesadas deben actuar «con un espíritu de cooperación sobre la base de una información puntual y completa y la consulta, reconociendo que el objetivo de estos procesos es proteger al mismo tiempo los intereses de las empresas con respecto a la competitividad y la sostenibilidad y los de sus trabajadores».
Los diputados abogan igualmente por la cooperación y asistencia activas de las autoridades públicas en los procesos de reestructuración, así como por la implicación de los agentes económicos locales, en particular las pymes que se encuentran en situación de dependencia de la empresa que se va a reestructurar por su condición de proveedores o subcontratistas.
De cara a todo ello, la Eurocámara hace hincapié en que los fondos de la UE y, en concreto, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) o el Fondo Social Europeo (FSE) podrán utilizarse en apoyo de acciones de previsión y gestión de la reestructuración. Por otra parte, el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (FEAG) debe continuar, a partir de 2014, con una capacidad reforzada para actuar de forma reactiva y temporal.
Tal y como apuntó ayer en el Parlamento Europeo el socialista español Alejandro Cercás, “ha sido un error dejar a las empresas solas frente a este problema, o dejar que sea solo un problema de las empresas, cuando es un problema de la sociedad, de los trabajadores, de las autoridades, de los países y de Europa. El segundo error ha sido que seguimos careciendo de estrategias europeas para un problema que no conoce fronteras. Queremos que la Comisión actúe frente a una situación que es dramática. Creemos que se puede hacer frente simultáneamente a la flexibilidad necesaria en las empresas para mejorar su capacidad de adaptación al cambio, con la seguridad que piden los trabajadores y a la que tienen derecho en sus relaciones laborales y en sus sistemas de protección».










Print
Email

