Aunque la financiación es el segundo problema para las pymes, solo por detrás de la captación de clientes y por delante incluso de los costes de producción, en España este tipo de empresas dependen casi solo del crédito procedente de los bancos, pues únicamente el 22% de la financiación empresarial se realiza al margen de esas entidades (frente al 30% de hace diez años), muy por debajo por tanto del 55% que registra Francia, del 45% de Alemania o del 70% de EE.UU.
En esa línea, las pymes españolas han acudido a las entidades bancarias utilizando los instrumentos financieros como el préstamo, el crédito, el descuento comercial o el confirming, aunque es cierto que también se han utilizado otras vías de financiación externa como el factoring, el renting o el leasing.
No obstante, lo cierto es que según el estudio “El acceso a la financiación de las pymes en España: el caso del mercado alternativo bursátil para empresas en expansión”, realizado por la Universidad Internacional de Valencia (VIU), un 25% de las compañías que han solicitado un préstamo en los últimos años (2010) no ha podido conseguirlo, lo que ha supuesto que el 60% de las pymes consideren que la disposición de las entidades bancarias para facilitar financiación ha empeorado con respecto a 2007. Y tanto es así que la salud financiera de las pymes españolas, manifestada en la ratio de deuda con costes respecto a los recursos propios, es 16 puntos superior a la media europea, situándose en un 87,8%. Un dato que está en consonancia con la tasa de capacidad industrial de las empresas, situado en un 76%, lo que significa cuatro puntos por debajo de la Unión Europea, que registra una media del 80% de la capacidad productiva instalada y utilizada en el total de la industria.







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