Con una media del 16,7%, la presión fiscal al trabajo que se cotiza en España en sensiblemente inferior a la media ponderada tanto de la UE-28 (19,6%) como de la Eurozona (21,3%). Esa realidad está impidiendo, según un reciente estudio llevado a cabo por la asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), una pérdida de
recaudación en nuestro país por menor presión fiscal en cuotas a la Seguridad Social e IRPF de los trabajadores de 29.699 millones de euros al año sobre datos de 2014.
El estudio, que considera el IRPF pagado realmente por todos los trabajadores y las cuotas obligatorias totales de la Seguridad Social para las empresas y trabajadores (un 8,2% pagado por las empresas, un 7,0% pagado por los empleados y un 1,5% por los autónomos) busca contrastar con datos las informaciones que se han venido publicando en los últimos días, a raíz de un informe de la OCDE, en las que se ha puesto el foco en una supuesta alta imposición sobre el trabajo en España, cuando precisamente dicho informe señala que hay 14 países con una “cuña fiscal” más elevada que España, entre los que se encuentran Bélgica (54%), Alemania (49,4%) Hungría (48,2%) o Francia (48,1%).
La investigación de Gestha apunta, por otra parte, que además España presenta una menor presión fiscal en todos los tributos respecto a los países de nuestro entorno, situándonos en la 19ª posición del ranking europeo, en buena medida por la floreciente economía sumergida. Esto supone que la presión fiscal sea de 6,6 puntos menos que la media ponderada de la Zona Euro y de 5,2 puntos menos que la media europea: en España esa media de presión fiscal total (incluida la Seguridad Social obligatoria) alcanza al 33,6%, frente al 38,8% de media ponderada de la UE de los 28 y al 40,2% de media ponderada de la Euro Zona. Eso representa, a su vez, una pérdida de recaudación en España por la menor presión fiscal con relación a la UE de 53.933 millones de euros.
Al respecto, Gestha recuerda que el pago de los impuestos está relacionado con el gasto en las políticas de bienestar de los ciudadanos, por lo que no debe extrañar que, si se ingresan 53.933 millones menos, tengamos 38.681 millones menos de gasto en políticas de bienestar, y además España siga contabilizando déficit público y aumentando el endeudamiento.










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