Autor: Borja Durán.
Editorial: LID Editorial Empresarial (Colección “Acción Empresarial”) 2013.
En la búsqueda de un aprovechamiento productivo, la gestión en común de los bienes y recursos de toda una familia, que en muchas ocasiones se remonta a distintas generaciones de la misma, precisa criterios y modos radicalmente distintos al recetario clásico que constituye la dirección de unas inversiones particulares. Y es así porque es preciso contar con las tradiciones, principios y valores de la familia y porque además son varios los miembros encausados, a veces con opiniones y visiones muy dispares, y desde luego con sentimientos y nociones diferentes, por ejemplo, sobre el riesgo, el horizonte de las inversiones, etc.
No sobran, sin embargo, obras sobre la gestión de los patrimonios familiares, y máxime si se tratan además desde un punto de vista donde lo emocional prima por encima de las propias inversiones, como es el caso del libro que ofrece el experto financiero Borja Durán.
Y es que el autor, que avisa desde el primer momento de que, en muchos casos, las familias no están preparadas de manera adecuada y, por tanto, pierden mucha potencia de creación de riqueza debido a la fricción generada en el proceso, lo que debería llevar entonces a profesionalizar esa tarea, señala que la gestión del patrimonio en una familia debe ser en realidad un proceso dinámico que tiene que evolucionar con cada generación para evitar la tendencia natural a la separación y que debe fundamentarse en buena medida en alcanzar sus objetivos, lo que exige un trabajo intenso y continuo.
En esa tarea, Borja Durán invita a los integrantes de estas familias con patrimonio común interesante a reflexionar sobre estos objetivos tanto a nivel individual como familiar, puesto que así se conseguirá alinear los recursos y la energía de la familia en una dirección acorde con las metas comunes. Además, la reflexión definirá de manera explícita un sistema de valores imprescindibles para la gestión del patrimonio familiar. Para ello, habrá que recurrir seguramente a la intrahistoria de cada grupo familiar: sus antecedentes, el origen de su patrimonio, destino o misión del mismo, los intangibles reputacionales que hay que defender, la visión particular sobre la ética, etc.
Propone de esta manera un auténtico manual destinado a enseñar la manera de afrontar los retos y oportunidades que ofrece la gestión patrimonial. Aunque dice que desde luego no es un libro de inversiones, sino más bien de los intangibles y cómo potenciarlos para vivir más feliz y mantener el patrimonio familiar durante más tiempo.
Para todo ello divide el libro en un total de 20 capítulos (todos ellos absolutamente independientes) que se reparten en cuatro grandes apartados, el primero de las cuales tiene por objetivo los conceptos de familia y patrimonio, contextualizando al respecto la gestión del patrimonio familiar y definiendo los conceptos más importantes y repasando las características más comunes de las familias.
La segunda parte se dedica a las inversiones en la gestión patrimonial, recogiendo lo que es el propio proceso de inversión, así como sus consecuencias, tanto positivas como negativas.
El tercer bloque se dedica a la industria de la gestión patrimonial y las estructuras organizativas familiares, reflejando los entresijos de la industria de gestión de patrimonios y los dos principales modelos existentes del asesoramiento del patrimonio familiar.
Finalmente, la cuarta sección se extiende sobre la ética y las perspectivas complementarias en la gestión patrimonial familiar, incidiendo en la necesidad de establecer un marco de actuación ético tanto para los asuntos familiares como para la gestión de inversiones.
Todo ello, aderezado por cuadros de apoyo y exposición de casos reales, suponen una completa respuesta a todas las cuestiones que puede hacerse cualquiera interesado en este tema a fin de no caer en errores y trampas.







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