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Las redes sociales son utilizadas para comunicarse, compartir, difundir e interactuar. Sin embargo, a veces, esos canales de comunicación se tornan en un medio para proferir insultos, amenazas o llevar a cabo conductas de acoso.
De hecho, han aumentado el número de denuncias por amenazas en plataformas como Facebook o Twitter. Pero ¿cuándo acaba la libertad de expresión y empiezan los delitos por amenazas?
Lo cierto es que en general se suele considerar que existe impunidad ante este tipo de actuaciones, debido a que, normalmente, el individuo que los infiere utiliza un pseudónimo, avatar o “nick”. Sin embargo, es posible identificar a la persona que hay detrás de los hechos. Y en esa línea existen una serie de consideraciones, tanto de comportamiento como de prevención, a tener en cuenta si se ha sido víctima de un comportamiento de este tipo.
- ¿Insulto o crítica?
En temas como la política o los deportes las respuestas de otros usuarios suelen ser bruscas y es sencillo malinterpretar lo que otros nos están diciendo: por el hecho de que alguien tenga una opinión diferente no se debe tomar su reacción como un insulto o una falta de respeto. En cualquier caso, se hace necesario expresar las opiniones sin vulnerar los derechos de terceros; y de igual modo, expresar opiniones en sentido distinto a lo que opine otra persona no conlleva, necesariamente, una crítica malintencionada, una injuria o una calumnia, sino que puede ser fruto de la experiencia propia vivida y sobre la que desea manifestar su opinión.
- Cortar todo tipo de comunicación
Eso sí, si se ha detectado un insulto, conviene cortar toda comunicación con esa persona. Si discutes, lo único que conseguirás es agravar el problema; y desde luego no respondas nunca con otros insultos.
- Adquirir pruebas
Además, en caso de insulto o amenaza, y al margen de cortar la comunicación, lo inmediato que hay que hacer es recopilar las pruebas de los hechos. Valen capturas de pantalla o fotografías de las amenazas o insultos, aunque lo más aconsejable es levantar acta notarial de los contenidos, pues servirán para fundamentar los hechos ante un tribunal y también facilitarán la identificación del autor o autores.
- Denunciar la situación ante los responsables de la red social
Las plataformas como Facebook, Twitter, etc., ponen a disposición del usuario mecanismos para denunciar situaciones en caso de haber sido víctima de injurias, calumnias o acoso. Así que hay que ponerlo en conocimiento de la red social en cuestión, denunciando los hechos, para que tomen las medidas correspondientes (es posible remitir las pruebas gráficas a través de unos mecanismos especialmente diseñados para estas denuncias).
- Iniciar acciones legales
No obstante, si se trata de un hecho que daña tu intimidad, imagen o tu honor, no te limites a pedir a la red social que elimine el material, sino que inicia acciones legales presentando una demanda ante los tribunales.










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