Tras analizar los 83.115 accidentes con víctimas (heridos leves, graves y fallecidos) registrados en nuestro país durante 2012, el estudio “Los sistemas tecnológicos avanzados para la prevención de accidentes de tráfico”, llevado a cabo por la Fundación Línea Directa, revela que los cuatro sistemas tecnológicos más relevantes en la prevención de accidentes podrían evitar más del 22% de los accidentes mortales que se producen cada año en España, es decir, que esa tecnología aplicada a la seguridad vial salvaría la vida de 420 personas todos los años. Además, su uso combinado reduciría en casi 23.000 los accidentes con víctimas cada año (un 27,5%).
Según el informe, en el que ha colaborado también el Centro Zaragoza, instituto de investigación en reparación de vehículos, Cataluña y Andalucía son las comunidades autónomas donde más se reducirían los fallecidos con estos sistemas, con 75 y 64 muertos menos, respectivamente, seguidas por Castilla y León (42) Galicia (34), Comunidad Valenciana (33), Madrid (31) y Castilla-La Mancha (30). Mientras, La Rioja y Cantabria, con apenas 3 muertos menos, serían las regiones donde el descenso sería menor. Por su parte, en Navarra se producirían 8 fallecimientos menos, 9 en Asturias, 10 en Murcia, 13 en Extremadura y en Baleares, 15 en el País Vasco y 19 menos en Aragón. De esta manera, la media regional española sería de 25 muertos menos.
En concreto, los sistemas que reducirían esa cifra de fallecidos son los de: frenado de emergencia autónomo (AEB), que se activa cuando detecta una colisión inminente y aplica los frenos de manera automática, lo que reduciría los accidentes con muertos en un 19% (unas 200 personas muertas menos por año); ayuda al mantenimiento del carril (LKA), que avisa en caso de salirse del carril e incluso corrige la trayectoria si el conductor tarda en hacerlo, lo que disminuiría un 3% el número de accidentes y un 6% los muertos (unas 110 personas); detección de fatiga (DDD), que avisa mediante señales acústicas y visuales al conductor y que podría reducir otro 3% los accidentes y la mortalidad en un 5% (90 personas); y monitorización de ángulos muertos (BSM), que informa de la presencia de vehículos en las zonas fuera del alcance visual de los espejos retrovisores, que también recortaría otro 3% los accidentes, lo que recortaría en este caso 16 personas menos fallecidas, además de 170 heridos graves y más de 3.000 heridos leves.
Sin embargo, lo cierto es que la implantación de los cuatro sistemas citados todavía deja mucho que desear en España, pues sólo un 2% de los 22 millones de coches que componen el parque automovilístico incorpora alguno de ellos en la actualidad. Aunque también es verdad que se observa un rápido crecimiento de la oferta disponible en las marcas, hasta el punto de que esta tecnología ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los vehículos de gama alta.
Y por otra parte, el 96% de los 1.200 conductores españoles que también ha encuestado la investigación desconoce por completo estos sistemas por sus siglas (sobre todo entre mayores de 55 años y mujeres) y casi la mitad tampoco sabe si su coche cuenta con alguno de ellos. Y eso que el 62% considera “muy útil” esta tecnología, especialmente el sistema de frenado autónomo de emergencia.
Imagen cortesía de stockimages / FreeDigitalPhotos.net










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