Como consecuencia de la crisis, el uso del vehículo corporativo como incentivo adicional al salario se ha reducido a la mitad entre las empresas españolas durante 2012. De hecho, sólo el 2% de ellas lo utilizó para retribuir a sus empleados, frente al 4% que empleaba esta fórmula el año anterior, según revela el “Barómetro del Vehículo de Empresa” (CVO), promovido por Arval, compañía de renting de BNP Paribas.
El estudio, realizado entre más de 4.800 compañías europeas, pone de manifiesto que, en la tendencia a la moderación salarial impuesta como medida de ajuste para hacer frente a la coyuntura económica en nuestro país, se ha reducido drásticamente la presencia de los vehículos de incentivos como retribución en especie, si bien esta política no parece tener reflejo directo en el resto de Europa, donde, en términos globales, el 11% de las compañías hacen uso del coche de empresa para complementar la nómina mensual de sus empleados, lo que supone un crecimiento del 18% con respecto a 2011.
En concreto, entre las doce naciones analizadas en esta investigación, España es, junto a Portugal (2% en ambos casos), el país donde menos se utiliza esta opción como incentivo adicional, seguida por la República Checa (3%), Grecia, Italia y Polonia (todas ellas con un 5%) y mucho más empleada ya en el Reino Unido (8%), Holanda (9%) y desde luego en Suiza (15%), Francia (21%), Alemania (26%) y no digamos Bélgica, donde casi la mitad de las compañías (46%) lo tienen establecido como algo habitual.
Conforme a estos datos, puede concluirse que, en general, las economías más fuertes de Europa son las que apuestan en mayor medida por estas políticas retributivas, mientras que, por el contrario, aquellas que se encuentran en la «cuerda floja» parecen haber reducido sus incentivos salariales dentro de una política obligada de ajustes y contención presupuestaria.










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