Antonio (35 años) tiene un salario bruto anual de 25.000 euros, se desplaza de su domicilio a su lugar de trabajo en transporte público, come fuera de casa y vive en un apartamento alquilado. Por ello, ello, en su empresa le ofrecen la posibilidad de contratar cheques de comida, el transporte y el alquiler de vivienda a través de retribución flexible, ya que con esta fórmula puede destinar hasta un 30% de su salario bruto anual a la contratación de estos servicios. Al hacerlo a través de la empresa, ahorra unos 1.300 euros, cubriendo sus necesidades personales y su poder adquisitivo aumenta casi en un 9%, con los mismos gastos que antes.
Lo cierto es que la retribución flexible es una fórmula con la que los empleados pueden destinar parte de su salario bruto anual, con un límite del 30%, a distintos productos que gozan de importantes ventajas fiscales. Esto hace que crezca su retribución anual neta sin coste adicional para la empresa, lo que además añade una ventaja competitiva en el mercado laboral en situaciones como la actual, en la que las compañías tienen limitados sus recursos salariales. Por otra parte, optimiza los gastos del empleado retribuyendo a cada uno según sus necesidades personales, y no invirtiendo en medidas que no son ni utilizadas ni valoradas por los empleados.
Y es que, en tiempos de crisis, donde pagar más no es fácil, pagar mejor sí lo es. Las empresas buscan formulas imaginativas de retribución no solo para retener el talento a corto plazo (que de eso ya se encarga la crisis), sino para que los que se queden estén lo suficientemente motivados para focalizar su energía en afrontar la dura situación en la que se encuentra su empresa.
El empleado sabe que el sueldo que le paga cada mes su empresa no lo recibe de forma íntegra, ya que la empresa está obligada a aplicar una retención en la cuota del IRPF, es decir, gran parte del sueldo del empleado está destinado al pago de impuestos. El sueldo neto que recibe el trabajador lo va a utilizar en sus gastos habituales como son el pago de la comida o el pago del alquiler y sin posibilidad de negociar con ningún proveedor. En cambio, si es la empresa quien realiza la contratación y el pago de estos servicios, para luego entregarlos al empleado, éste pagará menos impuestos y encima gozará de grandes descuentos por el poder de negociación de la empresa, con lo que aumenta su disponibilidad neta después de gastos. Se trata de ganar más con el mismo sueldo.
Por Óscar Massó, Director de Comunicación y Marketing de Sodexo Soluciones de Motivación
Imagen cortesía de Grant Cochrane/ FreeDigitalPhotos.net










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