Por Mikah de Waart, Consultor y Coach especializado en motivación laboral y personal.
A pesar de que todos podemos tener un mal día, el ambiente generalizado de desmotivación y apatía en el que podemos estar inmersos afecta a nuestro día a día en el trabajo junto a las distintas tareas que tenemos que llevar a cabo en él.
Lo cierto es que el desequilibrio emocional afecta a nuestro rendimiento, hace que magnifiquemos las cosas y no sepamos cómo conseguir los objetivos que nos marca la empresa. Los pequeños problemas nos angustian y la relación con los compañeros quizás ya nos es tan fluida. ¿Qué es los que realmente nos desmotiva y cómo podemos solucionarlo?
En ese sentido, conviene tener en cuenta que las tres causas principales de desequilibrio y desmotivación de los españoles en la actualidad radican en:
- No se alcanzan los objetivos marcados.
Trabajar día tras día pero no conseguir los objetivos marcados nos lleva al miedo al pensar que quizás nuestro puesto esté en peligro. A nivel personal, nos hace sentir poco exitosos y, en ocasiones, hasta fracasados. ¿Cómo solucionarlo? En ese objetivo es preciso que los objetivos san concretos, realistas y ambiciosos para fijarlos tanto en equipo como de forma individual, lo que ayudará a focalizarlos y a que una persona se sienta motivada.
- No hay buen ambiente entre los empleados
Muchos equipos de trabajo no se comunican entre ellos, o no colaboran en conjunto. Existen muchas presiones y contenciones entre ellos que generan estrés y que, a la larga, afectan a nivel personal. El problema es que solemos acostumbrarnos a estas situaciones y no tomar medidas, hasta el punto de que lo que antes era ocasional en las empresas, ahora se ha convertido en un estilo de vida.
Por eso, conviene hablar de lo que se percibe en el ambiente y pedir iniciativas para mejoras las relaciones en el departamento.
- No existen recompensas
Se trata de la falta de atención y de valoración, más que de una recompensa de tipo emocional por parte de los responsables hacia los empleados: la mayoría de jefes cree que la única recompensa reside en el sueldo de final de mes. Y es en este punto, que suele escasear más que antes, donde se debe de tener en cuenta la parte emocional, es decir, pensar si la persona tiene en cuenta los esfuerzos que están realizando los demás. Todos buscan una recompensa que puede darse cuando alguna acción se realiza con éxito, un cumplido eficaz para que la motivación esté presente en el trabajo diario.










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