Por Gemma Prats, Psicóloga, Formadora y Psicoterapeuta de Nútrim, espacio de promoción de la salud y la vida saludable para personas y organizaciones.
La próxima madrugada del sábado 26 al domingo 27 vuelve el cambio de hora. A las 3, serán las 2. Y ello, con el fin de aprovechar más las horas de luz y contribuir al ahorro de electricidad.
Sin embargo, la llegada de esta modificación horaria lleva consigo para muchos una impresión de que el día tiene menos horas, pero además también es bastante normal una sensación general de tristeza, cansancio y somnolencia durante los primeros días tras el cambio.
Al margen de tener en cuenta que si estas sensaciones duran más de lo debido pueden desembocar en algo más serio, por lo que convendría entonces consultar a un especialista, ¿cómo podemos hacer frente al cambio de hora para paliar los efectos habituales de ese cambio?
Es normal sentir tristeza. El cambio de hora, en sí mismo, no produce depresión, aunque sí que está comprobado que el estado de ánimo guarda relación con la luz solar y el buen tiempo. Y es que, durante la época primaveral y estival, aprovechando las horas de luz que hay tras la actividad profesional y el buen tiempo, se suelen realizar más actividades al aire libre. Por este motivo, durante otoño e invierno pueden aparecer síntomas como tristeza y decaimiento, y en casos más agudos, irritabilidad o cuadros de ansiedad. Sin embargo, si nos concienciamos, nosotros mismos podemos salir de esa sensación de tristeza.
Si dura más de tres semanas, conviene acudir a un especialista. Es habitual que, tras el cambio de hora, se tenga una sensación de tristeza, apatía, desánimo e incluso alteración en el sueño, irritabilidad o falta de concentración. Esto suele durar entre dos días a una semana aproximadamente, aunque en algunas personas puede alargarse un poco más. En ocasiones, puede ocurrir que ese estado de tristeza no sea pasajero, sino que sea una señal de una forma de depresión llamada “Trastorno Afectivo Estacional”.
Si una persona, ante esta situación, sufre alteraciones de su estado de ánimo y no puede abordarlas de manera correcta, podría desencadenar en un estado de depresión más profundo. En este caso, es aconsejable acudir a un especialista.
¿Cómo evitar el decaimiento? La tristeza es una emoción, por lo que está relacionada con lo físico, pero también con lo psíquico. Podemos combatir este desánimo cambiando nuestro pensamiento negativo y nuestras creencias sobre la falta de luz dejando de repetirnos constantemente: «ya es de noche».
La clave para ello está en tener una vida activa, en contacto con la naturaleza, desarrollar actividades placenteras y disfrutar del tiempo libre: pasear, correr, ir en bicicleta, etc. El reto consiste en amoldarse a la nueva estación, y hacer frente a estos cambios con alternativas.










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