Según el informe “El fraude empresarial”, presentado ayer por la escuela de negocios OBS Business School, España supera la media europea en percepción de signos de fraude en las empresas. En esa línea, el 69% de las empresas españolas consultadas coincide en que el favoritismo entre amigos y familiares, especialmente en instituciones públicas, es la práctica empresarial fraudulenta más generalizada en España. Le siguen las declaraciones fraudulentas a Hacienda o la Seguridad Social (51%), los sobornos (30%) y el cobro de comisiones (30%).
En cuanto a la corrupción en procesos de adjudicación de contratos gestionados por autoridades nacionales, el 56% de las compañías europeas consultadas considera que es una práctica muy extendida, aunque el porcentaje alcanza nada menos que al 90% en el caso de las firmas españolas.
Además, preguntadas las organizaciones por su percepción sobre la corrupción en su país, mientras que el 69% de las del Viejo Continente cree que se trata de una lacra muy extendida, en nuestro país asciende nada menos al 97% las que considera que esa lacra es total.
El problema es que, de cara a las empresas, los efectos del fraude empresarial no solo conducen a una disminución directa de los recursos, sino que también tienen un efecto disuasorio. En ese sentido, lo cierto es que hasta el 72% de las compañías reconoce haber renunciado a operar en un país o una región debido, en concreto, al mayor riesgo de exposición al fraude. Destacan al respecto las referencias que hacen a América Latina (referida por el 27% de los encuestados), África (mencionada por el 22% de los empresarios) y, en último lugar, Europa Central y del Este, citada por el 14% de los entrevistados.
En cualquier caso, el informe de OBS, que ha sido elaborado a partir de los datos de la encuesta “Global Fraud Report 2015-2016” de Economist Intelligence Unit tras consultar a ejecutivos de todo el mundo, demuestra que las amenazas de fraude empresarial también se detectan en el interior de las entidades. Y al respecto, el 75% de las compañías de todo el mundo (74% en Europa) afirma haber sido víctima de un fraude (un 14% más en los últimos tres años), a la vez que el número de negocios afectados por pérdidas financieras a causa del fraude ha aumentado desde el 64% que significó en 2013 al 69% en 2014. El robo de activos físicos e información (22% de compañías afectadas en todo el mundo durante el último año), el fraude por parte de proveedores (17%), los robos de información (15%), la gestión del conflicto de intereses (12%), las infracciones regulatorias o de cumplimiento (12%), los sobornos (11%) o la malversación de fondos internos (7%) son las prácticas más habituales en este caso. A la hora de buscar las causas de este hecho, las empresas apuntan como las más evidentes la alta rotación del personal (señalada por el 33% de los consultados) y el aumento de la externalización (16%). Y en esa dinámica, el grupo que más defrauda es el de los empleados “junior” (45%), seguido de los altos directivos o cargos intermedios (36%) y de los agentes e intermediarios (23%).










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