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La protección ante una ola de calor

Por   /   21 julio, 2017  /   Sin Comentarios

Por Juan José Oñoro Cañaveral, Jefe del Servicio de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario HLA Moncloa.

 

Un golpe de calor es la consecuencia de las altas temperaturas sobre el organismo y que provoca que el cuerpo supere sus propios mecanismos de regulación y que sea incapaz Golpe de calor, de Pixabayde mantener un nivel adecuado de temperatura, pudiendo superar los 40ºC.

Esta dolencia, que es una de las que más preocupan a los sanitarios durante el verano, precisa tener en cuenta una serie de consideraciones sobre los peligros de sufrir un golpe de calor, además de advertir sobre el especial cuidado que hay que tener con la exposición prolongada al sol o el realizar ejercicios en ambientes calurosos con poca ventilación y en horas de máxima temperatura.

Al primer síntoma, prevenir acudiendo al médico

Lo cierto es que el cuadro clínico que puede derivar es extremadamente peligroso, pudiendo llegar incluso al fallecimiento en el 70% de los casos, por lo que es importante estar atento a síntomas de alarma, como la sequedad, el calor y enrojecimiento de la piel, el dolor de cabeza intenso, las náuseas y vómitos, la confusión, la pérdida de conciencia, la debilidad, la agitación, las convulsiones o los síncopes.

En estos casos se debe actuar rápidamente e intentar bajar la temperatura del cuerpo con hielo o un baño en agua helada, ofrecer agua fresca y poner al paciente en lugar refrigerado y ventilado.

Cuidado con los más pequeños y los ancianos

Las franjas de edad más susceptibles suelen ser los recién nacidos, los niños y ancianos, porque sus mecanismos de regulación de la temperatura corporal son menos eficaces, y además, casi siempre, dependen de terceras personas para hidratarse.

La verdad es que estos colectivos no suelen tener sensación de sed hasta que la deshidratación está bastante avanzada, por lo que es muy importante ofrecerles agua constantemente e instarlos a beber, aunque no les apetezca. Por otra parte, las personas mayores con enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, en una situación avanzada, en ocasiones se niegan a comer y beber, y es preciso recurrir a la asistencia especializada para evitar esta deshidratación.

Además, el consumo de alcohol, la presencia de enfermedades crónicas como las renales, pulmonares y cardiovasculares, la obesidad o la desnutrición, la medicación a base de diuréticos, antinflamatorios no esteroideos, antidiabéticos o antihipertensivos, son otros posibles factores que pueden favorecer la aparición del golpe de calor.

En cualquier caso, y a pesar de estos factores de riesgo añadidos, lo cierto es que todos podemos ser susceptibles de sufrir un accidente de este tipo, y para prevenirlo, es recomendable, además de asegurar una hidratación abundante con al menos 1,5 litros de agua al día, el consumo de frutas y verduras de temporada, ya que tienen una gran cantidad de agua, lo que ayuda a mantener una hidratación óptima y cubrir las necesidades del organismo de un modo asequible económicamente y más fácil de encontrar en cualquier establecimiento.

Evitar la hora punta

Prevenir es, sin duda, el mejor de los consejos. Por ello, además de una nutritiva alimentación, hay que evitar en la medida de lo posible las altas temperaturas, es decir, resguardarse en las horas centrales del día. Y si no es posible hacerlo, procurar vestir ropa ligera de algodón y de colores claros que favorezcan la transpiración, y desde luego proteger la cabeza.

Pero, al margen de cumplir estas advertencias, también hay que seguir una serie de consejos cuando se esté en sitios cerrados, como mantener una buena ventilación, y recurrir el aire acondicionado o al ventilador para hacer disminuir la temperatura dentro del hogar si fuera preciso. Y eso sí, aunque sea por un corto tiempo, nunca dejar a bebés, niños y ancianos en un vehículo estacionado y cerrado.

El verano no excusa para dejar de practicar deporte

Asimismo, y aunque en verano se soportan temperaturas muy altas, no se debe tomar esto como excusa para no hacer ejercicio, ya que la actividad física es necesaria para llevar un estilo de vida saludable. Por ello, hay que tener en cuenta que esta época es perfecta para realizar deportes acuáticos, como natación, surf, piragüismo, buceo o windsurf, entre otros. Y los que decidan continuar haciendo su deporte habitual deben de evitar hacerlo entre las 12 y las 16 horas o en días muy calurosos: siempre es mejor practicarlo a primera hora de la mañana o una vez caída la tarde, después de las 7 de la tarde. Y todo ello sin olvidar la hidratación regular, para lo que una manera divertida de hacerlo puede ser optar por bebidas y helados caseros hechos a base de fruta.

Asimismo, es preciso valorar que durante la realización de ejercicio la ropa cómoda, transpirable o de algodón, de colores claros y tejido ligero y fresco, es indispensable, además de las cremas protectoras media hora antes de la exposición al sol.

Y un último consejo: ante un mínimo síntoma de golpe de calor, resguardarse siempre en un lugar fresco, a la sombra, y bajar la temperatura de la cabeza y el cuerpo con un poco de agua.

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Sobre el autor

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