Con 36.816 millones de euros involucrados, las pérdidas por impagos suponen el 2% de los “números rojos” de las empresas en España, según detalla el “Informe Europeo de Pagos 2015”, elaborado por la multinacional sueca de gestión de crédito Intrum Justitia sobre datos recogidos entre febrero y abril de este año y que analiza el comportamiento de pago de miles de empresas en 29 países europeos.
De esta manera, España se mantiene por debajo del ratio europeo de pérdidas motivadas por morosidad e impagos, el cual se sitúa en el 3,1% (totaliza por esta razón 289.000 millones de euros en pérdidas), y desde luego por detrás de países tan significativos como Italia (3,7%), Reino Unido (3,8%) o Suiza (2,1%). Además, de cara al inmediato futuro, el 62% de las empresas españolas creen que este riesgo de impago se mantendrá estable en los próximos 12 meses, frente al 11% que asegura que se incrementará y el 27% que augura que disminuirá. Mientras, nada menos que el 34% de compañías francesas, el 27% de las de Italia o el 25% de las de Portugal temen que ese riesgo aumentará.
No obstante, en cuanto a los plazos de pago reales (acordado +retrasos), la media española está en 73 días, frente a los 28 de la media europea. Y si se tiene en cuenta el tipo de pagador, las administraciones públicas, con una media de 103 días (muy lejos aún de los 30 días que marca la directiva europea que entró en vigor hace ya dos de años), continúan siendo las que más retrasos acumulan, en tanto que las empresas B2B reducen esta cifra hasta los 69 días y la media de las compañías B2C se sitúa en los 45 días.
Por otra parte, nada menos que el 83% de los empresarios españoles encuestados asegura haber recibido presiones para ampliar las condiciones de plazos de pago, lo que les convierte en los más presionados de todos los países analizados, seguidos por franceses (78%), estonios (78%), italianos (72%), portugueses (72%), griegos (66%), húngaros (65%) y eslovenos (65%). Pero muy lejos del 40% de la media europea y de lo que están presionados los empresarios de Alemania (16%), Bulgaria (16%), Reino Unido (20%), Dinamarca (28%), Bosnia (34%), Eslovaquia (36%), Irlanda (38%) o Noruega (40%).
Entre las causas de los retrasos en los pagos, un 86% de las empresas de los países del sur de Europa considera que están motivadas sobre todo por las dificultades financieras de los clientes, en tanto que el 68% también señala al retraso intencional del pago y un 44% apunta a la ineficiencia en el área administrativa de sus clientes como una de las razones que causan estos retrasos. La cuestión es que, como consecuencia directa de los aplazamiento, el 72% de las empresas de esta zona presenta problemas de liquidez, a la vez que, según el 60%, la morosidad les genera una importante pérdida de ingresos e incluso el 50% añade que estos retrasos les impiden incluso crecer como negocio.
A esto es preciso añadir que, por ejemplo en el caso de España, un 11% de nuestras empresas asegure que no podrá contratar nuevos empleados por causa de la morosidad, en tanto que un 18% avanza que podría contratar más si se cumplieran los plazos de pago. En esta línea, son los empresarios de Rumanía (86%), Alemania (75%), Serbia (71%) y Grecia (70%) los que más confían en que una mayor agilidad en los plazos de pago repercutiría positivamente en las contrataciones. A nivel europeo, el porcentaje medio de compañías que cree que unos plazos de pago más eficaces harían posible contratar a más empleados se sitúa en el 32% (unos 8 millones de negocios), pero los más reacios al respecto son los empresarios de Austria (apenas el 7% de los mismos cree en ello), Noruega (7%), Dinamarca (8%), Suiza (9%), Suecia (13%), Finlandia (15%), Hungría (16%) y Francia (19%).
Y en cuanto a las precauciones que toman ante el riesgo de impagos, el 27% de los países del Sur de Europa, entre ellos España, dice que utiliza el pago previo como método de protección ante los retrasos, aunque cabe destacar que una de cada cuatro empresas no tiene en cuenta ninguna medida preventiva. En esta área del sur europeo, solamente el 12% afirma haber considerado a “bussiness angels”, fondos de inversión o plataformas de “crowfunding” para poder obtener financiación, en tanto que los países del Este de Europa son los que más se inclinan (24% de los encuestados) a utilizar alternativas financieras al crédito bancario.










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