Por Tián de Pascual, Director en Casablanca del bufete de abogados DePasqual&Marzo
Es el primer mercado de exportación e inversión en África, goza de una extraordinaria situación geoestratégica y experimenta un buen comportamiento económico a pesar de la crisis internacional (según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, habrá crecido un 5,5% en 2013 y seguirá con incrementos anuales del PIB que rondarán el 5% hasta 2017).
Con estos datos sobre la mesa, no es de extrañar el creciente interés hacia Marruecos por parte de las compañías españolas. Para muestra un botón: unas 700 firmas españolas se han instalado en el país y aproximadamente unas 20.000 exportan sus productos al vecino del Sur. De hecho, en los últimos años, el reino alauí ha escalado varios peldaños en el ranking de destinos predilectos de inversión para las empresas nacionales, pasando del puesto 27 al 12.
Marruecos es un país políticamente estable y cercano, con un desarrollo importante en los últimos años, con grandes proyectos de infraestructuras y una potente inversión pública. Son factores clave que propician el desembarco allí de las firmas españolas, atraídas también por la posibilidad de dar el salto desde este mercado a otros países del continente africano.
Ciertamente, todavía hay empresarios que recelan de este mercado, ya que la inseguridad jurídica del pasado es una rémora. No obstante, el latente interés de las compañías españolas da fe de que la inseguridad jurídica ha quedado atrás. De hecho, podemos decir que se está viviendo una segunda ola de desembarco de empresas españolas en Marruecos; una tendencia que no se explica únicamente por la crisis, que también, sino por un cambio en la mentalidad de los empresarios de las pymes. En cualquier caso, el asesoramiento jurídico y una alianza con un socio local son a menudo opciones idóneas para contribuir a dar solidez a los planes de negocio en Marruecos, un mercado de 35 millones de habitantes en el que la clase media pide paso.
En ese sentido, la predisposición del país para captar inversiones es total, con todo tipo de incentivos fiscales que miman a los sectores (más allá del turismo) que quieren apostar por el país, y entre los que se cuentan desde la automoción a los materiales eléctricos, pasando por la construcción o los servicios. En este contexto, sería bueno que el empresariado percibiera a Marruecos como un potente aliado que ayude a España a salir de la crisis tejiendo nuevos y más consistentes lazos comerciales.










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