Por Eduardo Salsamendi, Presidente de ProWorkSpaces, Patronal de centros de trabajo que agrupa más de 160 espacios y centros workspaces en España.
La revolución ha llegado a las oficinas. Debido a la evolución de la tecnología, a los nuevos perfiles profesionales de trabajadores del conocimiento, como los nómadas digitales o “knowmads”, los espacios de trabajo tienen que renovarse o morir. Y la respuesta está siendo la aparición de nuevos conceptos de espacios. En ese sentido, cada filosofía de empresa es diferente, pero todas tienen elementos en común a la hora de transformar sus lugares de trabajo: colaboración, flexibilidad, multifuncionalidad y comodidad.
No es por simple tendencia u obligación de adaptarse al mundo tecnológico, sino que la realidad es que son las propias empresas las que están cambiando sus modelos de negocio y su sistema laboral y organizativo. Porque lo cierto es que, ante un entorno cambiante y con cambios bruscos, las empresas necesitan estructuras adaptables y flexibles. No hay que olvidar que la irrupción de la tecnología y perfiles digitales ha hecho que desaparezcan los valores tradicionales del trabajo (jerarquía, individualidad, orden y rigidez) para ser sustituidos por estructuras horizontales, importancia en las relaciones interpersonales, proyectos colaborativos, flexibilidad en horarios y lugar de trabajo. Y esto queda reflejado desde luego en la arquitectura, diseño y elementos de las compañías. La importancia reside en que los empleados se sientan cómodos y así poder resultar más productivos, ya que son los empleados los que le dan vida y valor a la empresa, por lo que hay que situarlos en el centro y equipar y adaptar el espacio de trabajo a ellos.
Al respecto, los “workspaces” están en un punto de inflexión, y las diferencias entre unas y otras opciones se difuminan: centros de negocio, “coworking”, oficinas compartidas… Al final, todas ellas comparten mismos aspectos que buscan los nuevos perfiles de clientes y juntas trabajan para dar soluciones a las nuevas demandas.
Entonces, ¿qué es realmente lo que buscan?
- Puestos funcionales. El puesto nominal donde estar durante toda la jornada de trabajo se acabó. Lo que se busca son distintos tipos de espacios y puestos de acuerdo a la tarea a realizar. Pueden ser en espacios abiertos, en espacios privados, puntos de encuentro donde poder estar en contacto con otros profesionales, crear comunidad y hasta desarrollar nuevos proyectos.
- Gasto menor y flexibilidad. Este tipo de espacios son una opción mucho más económica que las oficinas tradicionales. No hay inversión inicial, y los costes se ajustan a las necesidades reales en cada momento.
- Diseño e instalaciones. Están muy relacionados con el clima de trabajo y con lo cómodos que se sentirán los trabajadores para desarrollar sus funciones. Prefieren elementos como la luz natural, colores adecuados, tecnología bien integrada e instalaciones basadas en un modelo de eficiencia energética.
- Zonas ‘break out’. Espacios donde poder hacer un descanso, tomar algo y relajarse, e incluso hacer “networking” con otros profesionales. Es un buen punto de encuentro que ofrece libertad e impulsa el espíritu emprendedor y creativo, por tener un espacio diferente que le saca de su zona de confort de trabajo.
- ‘Think tank’. Es un área que se utiliza para pensar, realizar ejercicios de “brainstorming”, plantear y desarrollar nuevas ideas… No tiene porqué estar aislada, pero suelen ser espacios tranquilos, de diferentes tamaños y formas, y es utilizada por uno o varias personas.
- ‘Soft seating’. Sitios para trabajar más cómodo y relajado. Suelen estar cerca de los puestos operativos y permiten que la persona trabaje en la posición que más le apetezca e intente abordar el trabajo desde otra perspectiva, al salir de su “zona de rutina”.
- Herramientas de comunicación visual y digitales. Espacios equipados con las últimas tecnologías: las videoconferencias con proyectores para realizar reuniones a distancia, pantallas táctiles, o la conexión a Internet de alta velocidad y calidad son elementos que poco a poco se están viendo más.
Asimismo, la incorporación en un futuro de otras herramientas tecnológicas como la realidad vitual o “chatbots” de inteligencia artificial (asistentes inteligentes).
La clave está en que las oficinas no desaparecen, sino que se transforman. Y es que a pesar de ser cada vez más común el teletrabajo y el estar en contacto con profesionales en otras partes del mundo, las personas necesitan sentirse pertenecientes a una comunidad. No se trata sólo de trabajar en casa o en una oficina, sino combinar las posibilidades dependiendo la forma de ser de cada persona y la tarea a realizar. El espacio de trabajo es sólo un espacio, y son las personas las que dotan de “alma” a un “workspace”. Y esto es fundamental para los proyectos de colaboración y la interacción, que al final enriquece a nivel tanto profesional como personal.










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