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Las grandes empresas inician un desacoplamiento entre emisiones CO2 y crecimiento

Por   /   26 octubre, 2016  /   Sin Comentarios

Aunque nada menos que el 60% de las principales empresas en España y Portugal redujeron la «intensidad de carbono» de sus operaciones en 2016, lo cierto es que las emisiones totales de las compañías aumentaron en dicho ejercicio, acabando así con una tendencia a la baja de los últimos años en materia de disminución de las emisiones. Contaminación de empresas, de PixabayAsí lo pone de manifiesto el “CDP Climate Change Report 2016”, informe elaborado por Ecodes, organización para la transición a una economía verde y responsable, a partir de evaluaciones al respecto de la consultora PwC.

El documento, que analiza las estrategias de cambio climático, la evolución de las emisiones de gases invernadero y los riesgos y oportunidades asociados de las 85 mayores empresas españolas cotizadas, así como de 40 compañías portuguesas, incide en que las empresas analizadas están mostrando signos de estar en las primeras etapas de una transformación que les permita, en diferentes grados, desligar el crecimiento de la compañía de sus emisiones de carbono. Un hecho que comienza a poner de manifiesto un tímido movimiento de desacoplamiento entre las emisiones y el crecimiento de la empresa.

En concreto, el “CDP Iberia Cambio climático 2016” revela al respecto determinados datos significativos: las 9 empresas del sector industrial (que representan el 11% del total de emisiones) han reducido la intensidad de carbono en relación con sus ingresos, y aunque 3 de ellas incrementan esta intensidad con respecto a variables no financieras, no deja de ser un buen comportamiento como sector; las 3 energéticas de la muestra aumentan su intensidad con respecto a ingresos, pero la reducen con respecto a variables no financieras (estas firmas son responsables del 7% del total de emisiones); y en un sector tan relevante como el de materiales (responsable del 50% de las emisiones), aunque la mitad de las compañías reducen su intensidad en relación a los ingresos, todas ellas la aumentan respecto a variables no financieras.

En cualquier caso, se espera que estas empresas se beneficien de la reducción de los riesgos ligados a la incertidumbre futura de combustibles fósiles, así como a aumentar su resiliencia al cambio climático y reducir sus costes operativos vinculados con el consumo de energía y materias primas. Un buen ejemplo lo representa Inditex, que registró una reducción de las emisiones totales de Alcance 1+2 en 2016 a pesar de crecer, tanto en ventas como en número de prendas puestas en el mercado. La compañía atribuye este resultado al número de medidas de eficiencia energética y ahorro de emisiones aplicadas en 2015, incluyendo la construcción de más de 300 nuevas tiendas ecoeficientes y la instalación de sistemas de energía renovable en varios de sus puntos de venta.

Eso sí, el análisis destaca que procesos como estos tienen que extenderse a todas las empresas y sectores si se quiere cumplir con los objetivos de descarbonización establecidos en la “COP21” y aumentar la posibilidad de evitar los peores impactos del cambio climático en el bienestar humano y la economía global.

Además de todo lo anterior, hay otros aspectos que confirman la consolidación y expansión de los esfuerzos de las empresas en la Península Ibérica para combatir el cambio climático global. En concreto, las empresas analizadas continúan exhibiendo un alto grado de integración del cambio climático: 9 de cada 10 dicen recompensar a sus altos ejecutivos por progresos en cambio climático, lo que supone un aumento del 60% en cinco años, en tanto que el 90% de las firmas investigadas verifican externamente sus emisiones y todas las empresas aseguran haber llevado a cabo actividades de reducción de emisiones, hasta el punto que, salvo 3, todas declaran objetivos de reducción de emisiones.

Por otra parte, los objetivos medios de reducción de emisiones de las empresas que respondieron dijeron que aumentaron ligeramente en 2016, aunque la verdad es que sigue habiendo importantes diferencias sectoriales. En cualquier caso, el 95% de las empresas españolas tiene por lo menos un objetivo de reducción de emisiones, frente al 85% de promedio global y el 92% de promedio europeo. Sin embargo, los objetivos globales de reducción de emisiones notificados por las empresas españolas y portuguesas son, en su mayor parte, inadecuados y carentes de la fuerza transformadora que la situación demanda dada la magnitud de los problemas ambientales y sociales relacionados con el cambio climático.

Además, las inversiones totales en mitigación del cambio climático aumentaron considerablemente en 2016, pero se concentraban en el sector de electricidad y gas. En esa línea, el número de actividades de reducción de las emisiones notificadas creció un 12% en 2016 con respecto al año anterior, mientras que las inversiones monetarias totales se triplicaron hasta alcanzar 27.254 millones de euros. Las inversiones reportadas en 2016 estaban fuertemente concentradas: el 94% correspondían al sector de electricidad y gas, e incluso el 84% del total fue reportado por una sola compañía, Iberdrola.

En cualquier caso, las empresas analizadas siguen demostrando liderazgo en el uso de las energías renovables. La mayoría de las empresas que respondieron en España y Portugal siguen invirtiendo en renovables como un medio para reducir su huella de carbono. En 2016, el 78% de las empresas portuguesas y la mitad de las españolas que respondieron dijeron haber invertido en instalaciones bajas en carbono y/o su compra; y además el 25% de las empresas que respondieron declararon tener objetivos de consumo de energía renovables en el año 2016.

Otra conclusión es que el uso de un precio interno de carbono gana terreno entre las empresas como herramienta de planificación y mitigación del cambio climático. De hecho, el 40% de las empresas que respondieron dicen utilizar el precio interno del carbono como herramienta de planificación estratégica y de contabilidad, y otro 15% adicional planea incorporar el precio interno del carbono en un futuro próximo.

Finalmente, es preciso reseñar que un número creciente de empresas están adoptando criterios de mayor rigor científico en la determinación de sus objetivos de reducción de emisiones. En ese sentido, algo más de un tercio de las empresas españolas y portuguesas que participaron en el informe dicen estar utilizando metodologías científicas para determinar sus objetivos de reducción de emisiones, lo que indica un creciente uso de procesos más rigurosos para determinar las vías apropiadas de descarbonización.

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