Por Arancha Ruiz, Headhunter y especialista en “personal branding”.
Todos sabemos hacer algo de forma extraordinaria; puede ser desde algo sencillo hasta lo más complejo, pero todo el mundo tiene un talento que le convierte en un “crack”.
Sin embargo, es necesario que las personas adapten su talento a esta nueva era, ya que la transformación de las organizaciones pasa por cambiar a las personas que hay dentro; y no se puede formar parte del cambio sin cambiarse uno mismo y sin cambiar la percepción que de uno tienen los demás. De ahí que la marca personal es una herramienta para el desarrollo de las organizaciones; además de una pata fundamental del liderazgo.
A diferencia de las marcas de productos y servicios, que pueden permitirse el lujo de no evolucionar con el cambio de la tecnología y la sociedad, las personas tendremos que evolucionar y cambiar la etiqueta que nos han puesto los demás. Tenemos que trabajar la marca personal para que la gente nos ponga las etiquetas correctas, y así cuenten con nosotros para hacer cosas. Si no somos capaces de crear etiquetas que evolucionen, no evolucionaremos.
No hay que olvidar que mientras que el coaching trabaja a la persona hacia adentro, la marca personal lo hace hacia afuera. Y en ese sentido, y también a diferencia de las marcas de productos o servicios, las personas podemos construir un posicionamiento que sea flexible en el tiempo y diferencial sobre dos atributos: personal y profesional. La persona debe equilibrar mediante la comunicación el atributo personal y el profesional para que se retroalimenten de forma positiva y construyan una poderosa marca personal”.
En cualquier caso, crear una marca personal es una estrategia a largo plazo, en la que, primero, evalúas posibilidades, el entorno, tu audiencia… y luego activas la comunicación para que la gente te vea como tú quieres que te vean.
Cuando hace años se comenzó a hablar de “personal branding”, las empresas eran muy reacias al tema, pero en los últimos años se han ido animando, hasta el punto de que la mayoría contratan programas de marca personal como herramienta de liderazgo. Algunas lo utilizan como una capsula de motivación, en tanto que otras empresas lo incluyen como parte de un plan de digitalización. Los objetivos que persiguen son así diferentes.
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(*) Extracto de la conferencia pronunciada por Arancha Ruiz durante la celebración del “desayuno cum laude” organizado por la Asociación Centro de Dirección de RRHH en la Fundación Pons el pasado mes de febrero.









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