Por Inés Dalmau, Profesora de Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Fruto de un entorno laboral plagado de nuevos dispositivos, aplicaciones y nuevas tecnologías surgen los “e-nomads”, una nueva especie de trabajadores. Trabajadores que se caracterizan porque no tienen un territorio fijo para trabajar, que utilizan todos los recursos tecnológicos de que disponen y que siempre están «disponibles”. Son nómadas electrónicos o tecnológicos del siglo XX, y pueden acabar siendo la cara oscura de la implantación masiva de las tecnologías de la información y la comunicación en el mundo laboral.
Cinco claves para saber si eres un “e-nomad”
– Estar presente, física o virtualmente, donde está el trabajo.
– Utilizar necesariamente TIC.
– Estar hiperconectado; no delimitar el tiempo de trabajo y el personal; tener horarios de trabajo no estables y sin hora de finalización.
– No tener referentes claros del entorno físico, social o cultural de trabajo, es decir, cambiar con frecuencia de entorno físico, de costumbres sociales, de horarios, etc.
– Utilizar y transformar gran cantidad de información (“estar hiperinformado”).
¿La culpa es de la tecnología?
Las TIC nos han dado la posibilidad de volver a ser «nómadas: podemos teletrabajar deslocalizados desde cualquier punto del planeta, y existen miles de apps para facilitarnos la vida. Pero es esta misma tecnología la que hace que estemos prácticamente siempre conectados, siempre «disponibles», «en línea», que en cualquier momento podamos recibir un mensaje, buscar una información, ver si otra persona está conectada. Así, llevado al extremo, el “e-nomad” puede llegar a inquietarse por estar unas horas sin recibir ningún mensaje nuevo o estar sin conexión, lo que se conoce como “nomofobia”.
Lo cierto es que la tecnología ha conquistado completamente la vida del “e-nomad”, y su carga de trabajo y la complejidad de tareas se multiplican en proporción al número de tecnologías utilizadas; se pierde incluso el sentido de selección de información por la ilimitada cantidad de datos disponible y las relaciones personales se sustituyen por relaciones virtuales. De modo que el balance de vida laboral y profesional es imposible de establecer porque los dos aspectos están mezclados.
Problemas de salud relacionados con los “e-nomads”
Los problemas más comunes de este tipo de empleado pasan por no poder o no saber desconectar del trabajo, hecho que puede comportar un aumento de la angustia, de fatiga mental o de agotamiento emocional, entre otros (sufrir tecnofatiga). Incluso, en algunas personas se pueden agravar tendencias adictivas (en concreto al uso de las nuevas tecnologías). Además, suele haber desórdenes musculo-esqueléticos y de fatiga visual derivados de las inadecuadas posturas y condiciones lumínicas adoptadas para el uso de los dispositivos en cualquier momento y lugar.
Orientaciones preventivas cuando se teletrabaja
– Gestionar bien el tiempo: cuantificar el tiempo que se está disponible para trabajar, tener conocimiento y diferenciar las horas laborales de las no laborales.
– Priorizar tareas adecuadamente, diferenciando entre urgente e importante y definiendo el grado real de urgencia. Que haya llegado ahora un mensaje de correo no quiere decir que se tenga que contestar ahora.
– Preservar las relaciones interpersonales en el entorno laboral: mantener vivencias positivas en el trabajo, facilitar el mantenimiento del sentimiento de pertenencia.
– Que el puesto de trabajo cumpla con la normativa vigente en materia de prevención de riesgos, medio ambiente, confidencialidad de datos, derechos laborales; prevenir los riesgos ergonómicos; disponer de toda la tecnología necesaria; valorar la adecuación de los programas que se utilizan; definir funciones y responsabilidades; identificar costes, etc.
¿Puede interesar a las empresas este perfil?
Aunque no hay suficientes datos, todo parece indicar que quizá a corto plazo sí. La gran duda es si este perfil interesa a medio o largo plazo, donde es de prever que no. En cualquier caso, las personas tienen límites, y no es positivo, ni para la empresa ni para el trabajador, tener un perfil laboral tan tensionado personal y laboralmente.









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