Habida cuenta de que la economía china pierde algo de fuerza y que su mercado madura, las compañías europeas con presencia en China han empezado a sentir la caída de sus beneficios. En concreto, según el estudio “Business Confidence Survey 2013”, elaborado por la
Cámara de Comercio Europea en China y por la consultora Roland Berger Strategy Consultants, el número de empresas de la UE que han confirmado un crecimiento de ingresos se ha reducido actualmente hasta el 62%, mientras que las que pudieron contar con mayores beneficios no pasaron del 44% del total, por lo que solamente el 64% de las empresas europeas en China han sido realmente rentables.
En ese sentido, el factor que afecta más negativamente a la reducción del margen de beneficios es el incremento de los costes laborales, aunque la ralentización del crecimiento, tanto en China como en Europa, también ha influido. Pero además, las dinámicas de los mercados en China, que afectan por igual a todas las empresas, se ven agravadas por un marco regulatorio muy discriminatorio con las compañías europeas. En concreto, aproximadamente la mitad de las empresas europeas en China han perdido buenas oportunidades de negocio debido a la dificultad de acceso a los mercados y a las cuestiones regulatorias, algo que choca con la afirmación del Gobierno chino, que asegura que todas las empresas están en igualdad de condiciones.
El informe “Business Confidence Survey 2013” revela también que las empresas europeas temen que los líderes chinos no tengan el suficiente apetito para ser capaces de afrontar las necesarias reformas económicas que precisa su país, pues identifican que mejorar la legislación y la competitividad son los estimulantes para revitalizar el mercado chino en un futuro inmediato.
A pesar de todo, China sigue representando un pilar fundamental para el crecimiento mundial. De hecho, alrededor de la mitad de las compañías europeas aseguran que el mercado chino supone el 10% de sus ingresos totales y, aunque el optimismo sobre las posibilidades de crecimiento ha bajado, el 71% de estas empresas piensa que China seguirá marcando el ritmo de la economía mundial en el futuro (las compañías con estrategia global insisten en la importancia de China para sus negocios). Es más: las empresas europeas están comprometidas con el mercado chino y el 86% planea futuras inversiones sobre sus estructuras actuales para mantener la influencia en el mercado local. Además, muchas de ellas consideran que el liderazgo de China en el mundo puede estimular sus mercados y el crecimiento del país.
Imagen cortesía de Ohmega1982/ FreeDigitalPhotos.net










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