Nada menos que dos tercios (67%) de los trabajadores españoles considera que el gobierno de nuestro país no apoya debidamente la creación de startups, según refleja la última oleada del “Randstad Workmonitor”, correspondiente al primer trimestre de 2017 y que ha sido elaborado
por la multinacional de servicios en trabajo temporal y consultoría de recursos humanos Randstad tras encuestar a más de 13.500 profesionales ocupados en un total de 34 países.
Esta percepción de ahora de que no se ayuda lo suficiente a los emprendedores para crear una nueva empresa, bien sea por la regulación, por el acceso al crédito o por cuestiones burocráticas, supone por tanto 12 puntos porcentuales más que la media europea, donde solo un 55% de los trabajadores piensan igual en lo que atañe a sus respectivos países. Es más, España se coloca como tercera nación del mundo, tras Grecia (80%) y Japón (79%), donde más empleados entienden que no se apoya la puesta en marcha de nuevas sociedades. Queda así, al margen de igualada a Italia (67%), por encima de países como Francia, donde un 60% de su población ocupada tiene esa sensación de falta de apoyo, Bélgica (55%), Portugal (53%), Países Bajos (49%), Australia (47%), Alemania (47%), Austria (44%), Noruega (43%), Reino Unido (43%) y desde luego de Estados Unidos y China, donde únicamente un 29% y un 20%, respectivamente, de sus trabajadores asegura que su gobierno no apoya adecuadamente a los emprendedores. De esta manera, se aprecia claramente que son los países del sur de Europa los más críticos con sus regulaciones estatales al respecto.
El problema es doble, pues resulta que son precisamente las startups las compañías preferidas para trabajar, ya que el 75% de los consultados en España elegiría, antes que otra, a una compañía de ese tipo para desarrollar su carrera profesional, aunque un 66% también estarían contentos con trabajar en una pyme y un 61% asimismo en multinacionales. Eso sí, de las startups les motiva las características asociadas a este tipo de compañías, como la conciliación entre vida personal y laboral, el constituir un proyecto atractivo y un ambiente de trabajo agradable, entre otras.
En esa adinámica, lo cierto es que las startups son las empresas preferidas por todos los grupos de edad, pero sobre todo entre los menores de 45 años, ya que hasta el 80% de ellos se siente atraído por este tipo de compañía (entre los mayores de 45 años, el porcentaje desciende hasta el 63%). Mientras, las multinacionales resultan menos atractivas a medida que aumenta la edad de los trabajadores: son atractivas para el 69% de los ocupados menores de 25, si bien desciende hasta el 63% para los ocupados entre los 25 y 45 y hasta el 56% para los mayores de 45 años (la posibilidad de proyectar su carrera laboral hacia un entorno internacional y los beneficios para el trabajador son algunos de los motivos que llevan a los jóvenes a decantarse por este tipo de compañías).
Eso sí, también es preciso apuntar que los menores de 25 años son los trabajadores menos dispuestos a emprender (apenas en 45% de ellos muestra interés). Entre tanto, los más proclives a la creación de nuevas compañías son los profesionales comprendidos entre los 25 y 45 años (el 64% de los profesionales de esta franja de edad afirma que estaría dispuesto a emprender), mientras que entre los mayores de 45 años la posibilidad de convertirse en emprendedor es algo que gusta a un 51%.










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