Autor: Jesús Alcoba González.
Editorial: Alianza Editorial 2014.
Hace justamente ahora 100 años, la expedición polar del “Endurance” se hallaba sumida en pleno intento de lograr los ambiciosos objetivos de exploración e investigación que unos años antes se había fijado para La Antártida. El devenir de los acontecimientos, en medio de unas condiciones especialmente duras, convertiría la misma en toda una epopeya (sin duda, una de las aventuras más increíbles protagonizadas por el ser humano) que hoy, nada menos que un siglo más tarde, y merced sobre todo al carisma y liderazgo de su director, el explorador Ernest Shackleton, sirve en los tiempos actuales de inspiración y camino para el éxito personal (y desde luego también al profesional), incluso aunque en principio todo pinte abocado al fracaso.
Centrado así en buena medida en la figura de Shackleton (el liderazgo que emanaba es estudiado actualmente en varias universidades), el libro “La brújula de Shackleton” es una obra sobre el éxito que analiza las claves de aquella expedición y de su personaje principal. Su ejemplo de riesgo, preparación, esfuerzo, compromiso, grado de exposición, su resistencia a la adversidad, el optimismo con que afrontaba los problemas, la especial relación con sus compañeros y subordinados, el buen humor, el trabajo en equipo (entendió muy pronto la importancia de mantener al grupo unido), la capacidad de lucha y sacrificio y, sobre todo, su ingenio para convertir el fracaso en todo un éxito son sin duda enseñanzas claves de ese viaje y su personaje.
En el volumen, la vivencia de esa aventura y la investigación de vanguardia sobre el éxito personal y el desarrollo humano están recogidas con el propósito de ejemplarizar algunas cualidades imprescindibles para el éxito como pueden ser la “resiliencia” o capacidad para sobreponerse a las dificultades, la conciencia plena, la capacidad para conectar con los que nos rodean, etc.
Más en concreto, el autor, Jesús Alcoba, director de la escuela de negocios La Salle en Madrid y experto consumado en éxito y liderazgo, entiende que el éxito personal siempre requiere de ocho cualidades imprescindibles, las cuales ejemplificada en este libro sobre la expedición del “Endurance”. Se trata de unas cualidades que va desarrollando sucesivamente a lo largo de los distintos ocho capítulos, cada uno de los cuales tiene además el nombre de una dirección de las marcadas por la brújula. Esas cualidades necesarias son: rumbo (la dirección que marquemos está relacionada desde el principio con el éxito); regeneración (ante los inconvenientes que surgen en cualquier viaje, hay que saber dotarse de la capacidad para encajar los impactos, por lo que la resilencia es una clara habilidad); enfoque (no perder de vista los objetivos y concentrarse en los mismos siempre); dureza (capacidad de soportar situaciones incómodas, que se verá favorecida por el autocontrol y la fuerza de voluntad); constancia (la perseverancia ayuda a lograr las metas); energía (desde los puntos de vista mental, emocional, física y espiritual, que son necesarios y que es preciso que estén equilibrados entre ellos); mentalidad (el estado emocional es fundamental); y conexión (con las personas que comparten la vida con nosotros). Todos los capítulos concluyen con el apartado “Tras las huellas de Shackleton”, donde se proponen ejercicios prácticos que permiten aplicar a la vida cotidiana los distintos conceptos que se van desarrollando.
En cualquier caso, una de sus enseñanzas claves es que cualquiera puede aspirar a llegar a su límite cuando se cree firmemente en algo y se lucha por ello sin descanso.
Con este texto, que constituye así una excelente enseñanza para la superación personal, además de toda una brújula que guiará a aquellos que buscan inspiración para la conquista de sus sueños, los profesionales de la empresa verán a Shackleton como un líder inspirador y un emprendedor nato; los aventureros encontrarán a un valiente explorador de quien aprender; los amantes del deporte, a una persona con una impresionante fortaleza física y mental. Es verdad que Shackleton, como todas las personas en momentos de crisis, no estuvo exento de fallos, pero su figura es hoy conocida y puesto como ejemplo en múltiples ámbitos de la vida, sea profesional, empresarial o aventurera. Aquel hombre, que consiguió salvar a todo su equipo cuando la muerte era prácticamente inevitable, se ha convertido en un referente de saber enfrentar un momento de gran adversidad como muy pocas personas lo hicieron en los tiempos modernos, con valentía y un liderazgo basado en la autoridad moral y el ejemplo ético, más que en la jerarquía.










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