Por Loop Business Innovation, empresa española especializada en creación de nuevos modelos de negocio.
La gestión adecuada de la innovación en una compañía requiere un protocolo y tener en cuenta una serie de cuestiones. En esa tarea, es preciso tener en cuenta siempre los diez puntos siguientes.
- La innovación debe dar resultados a corto plazo ya que, por las características de esta herramienta de competitividad, caducan con el tiempo.
- La innovación estratégica nunca puede ser desarrollada por una sola persona, ni en base a una sola área de conocimiento. Conceptualmente, es una actividad transversal, de fusión de conocimientos, para obtener uno nuevo.
- Las estrategias de innovación siempre deben ser proactivas a las necesidades de la empresa, no reactivas a la capacidad de generar ideas que tengamos. Es básico acotar lo máximo el punto de salida de un proyecto: a mayor acotación, mayor libertad de desarrollo. Nunca un mismo proyecto de innovación podría ser implantado por dos compañías competidoras; querría decir que no ha sido adaptado a las necesidades de la empresa.
- Cuantas menos ideas, mejor; más adaptadas, más velocidad de desarrollo y mayor optimización de los recursos. La innovación estratégica es el arte de evolucionar ideas, no de descartar ideas.
- Acotar y reducir el tiempo al máximo. No por dedicar mucho tiempo encontraremos mejores soluciones. La innovación es trascendente, pero no es cierto que debamos dedicarle ingentes recursos de tiempo a los proyectos: existe un punto en el que no por dedicarle más tiempo lo vamos a hacer mejor.
- No es un tema de “los mismos perros con diferentes collares”. Sorprende la capacidad de reciclaje que tiene la innovación para profesionales y empresas de servicios. No se entiende cómo un tema tan complejo y explícito como práctica profesional da cobijo a un número tan ingente de profesionales distintos a los que se les da credibilidad.
- La innovación no es académica: es práctica y más práctica. Se ha difundido la idea de que, estableciendo procesos de innovación en las empresas, tendremos empresas innovadoras. Si fuese así, el mercado estaría inundado de productos y servicios de gran éxito. Establecer rutinas que aseguren que nuestra empresa capta rápidamente la innovaciones y novedades que otros desarrollan no es innovar; con ello solo lograremos unificar más la oferta.
- Las tendencias son inocuas por sí mismas; al igual que los elementos químicos, el valor que obtenemos lo hacemos en base a la combinatoria entre ellas. Nunca responde a causa-efecto.
- En innovación, los test de mercado principalmente nos revelan la hipocresía del consumidor. Muchos embriones de excelentes modelos de negocio mueren en el test frente al consumidor. Éste difícilmente tiene los parámetros para comprenderlo en toda su complejidad; es su referente más próximo con la realidad existente, con lo que medirá cualquier concepto.
- Hay que ser exigente en el proceso de contratación de los equipos de innovación: preguntar por el foco de la empresa o equipo cinco años atrás, visitar sus oficinas y estructura, indagar por los planes de formación de sus equipos, qué cantidad de “freelancers” colaboran con la empresa (recuerde que esto va del producto y servicio de su empresa, lo más importante y confidencial que tiene). Intente entender el proceso de conceptualización: ¿de dónde sale la esencia de las propuestas? ¿cuál es el mix de hombres y mujeres que componen el equipo? ¿de qué nacionalidad? Recuerde que, a más exótico, más alejado del mercado donde opera su empresa.
Imagen cortesía de Pixomar/ FreeDigitalPhotos.net










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