Tras un incremento del 23% durante 2015 con relación a 2014, ya que ha superado ahora los 10.300 millones de euros, España se se sitúa en la duodécima posición mundial, en la sexta a nivel continental y en la primera entre los países del sur de Europa en cuanto a inversión inmobiliaria, según refleja el “International Investment Atlas”, estudio sobre el mercado global de inversión inmobiliaria que, regularmente, lleva a cabo la multinacional de servicios inmobiliarios Cushman & Wakefield.
El informe apunta que el crecimiento de este tipo inversión a nivel mundial ha sido del 8,2% en el último ejercicio, gracias principalmente a la subida de sectores menos tradicionales como el residencial, el hotelero y el de logística, habiéndose registrado el incremento más alto en la región de Norte América, aunque también es verdad que es en Europa donde los países están creciendo con una mayor rapidez.
En esa dinámica, si bien los fondos de pensiones y las aseguradoras siguen teniendo un papel importante, han sido los fondos soberanos y los inversores privados los que registraron el mayor crecimiento, con un dinero cuya mayor parte del exterior de cada zona ha provenido de Asia y Norte América, aunque es de destacar a Oriente Medio como el origen de inversión extranjera que más crece (+81%). Aun así, es Europa la región que atrae más dinero foráneo.
En el caso de España, la investigación constata que los sectores que más han impulsado el crecimiento del 23% han sido el de oficinas y el de retail, que juntos representaron el 82,5% del total invertido. Y en esa línea, los “yuields”, es decir el retorno que genera una inversión, reflejaron el buen comportamiento del mercado y bajaron de forma consistente en todos los sectores: descendieron entre 50 puntos base y 125 puntos base, estando en el 5% para centros comerciales, 4% para las calles de lujo, 4% para oficinas y 7% para logística. En cualquier caso, el estudio de Cushman & Wakefield también destaca que, en 2015, aumentaron significativamente las inversiones nacionales, subiendo un 95% respecto el pasado ejercicio (las Socimis tuvieron un papel importante en el crecimiento) y representando ya el 60,5% del total.
Además, de cara al 2016, parece que España se afianza como potencia del sur de Europa y dirigirá la entrada de nuevo producto por vía de bancos a nivel europeo, junto a Reino Unido e Irlanda. En esa línea, Madrid y Barcelona se reafirman como principales destinos para inversores, erigiéndose la primera sobre todo como una buena opción de inversión en locales comerciales y oficinas, en tanto que la ciudad condal capta especial interés en el campo de la logística. Por su parte, las ciudades secundarias españolas crecerán fundamentalmente en su atractivo para inversores “core plus” especializados en la reconversión de proyectos comerciales.
En cuanto a las previsiones para el resto del mundo en el ejercicio en curso, el estudio avanza un crecimiento global del 4,32% (impulsado por los capitales extranjeros, que aumentarán entre un 15 y un 20%), con Latinoamérica liderando este auge, aunque la inversión también aumentará en Europa, especialmente en los países del sur.










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