Pese a que el 89% de los directivos de ONGs españolas consideran que la gestión del conocimiento es muy importante en sus organizaciones, lo cierto es que apenas un 34% de ellos afirma que su entidad está verdaderamente familiarizada con los conceptos relacionados con la gestión del conocimiento y únicamente el 29% asegura tener un plan estratégico formal al respecto (el 54% reconoce que no tiene ninguno), independientemente de que solo un 42% cuenta con alguna persona responsable de gestión del conocimiento. Así lo pone de manifiesto el informe “ONG del conocimiento:
influir para el impacto social”, elaborado en el marco de la décima edición del Programa ESADE-PwC de Liderazgo Social.
El documento, realizado por el Instituto de Innovación Social de la escuela de negocios ESADE y la Fundación PwC de la firma de servicios profesionales PwC y que se apoya en una encuesta a 247 responsables de ONG españolas, muestra en cualquier caso que este tipo de entidades son más conscientes de los beneficios de una buena gestión del conocimiento a nivel interno (para mejorar su eficiencia) que de su importancia a nivel externo. Y entre esos beneficios internos, un 94% lo utiliza para mejorar programas, eficacia, eficiencia y calidad, un 80% para ser más innovador e incrementar su capacidad de adaptación al entorno, un 69% para una mayor satisfacción de los beneficiarios, un 55% para mejorar el clima laboral y la motivación del equipo y la cultura organizativa, un 49% para ser referentes en su ámbito de actuación, un 48% para mejorar los procesos organizativos, un 35% para ser más influyentes e influir en otros sectores, un 31% para mejorar la relación con donantes y socios y un 26% para captar más recursos de socios y donantes.
Sin embargo, el informe incide precisamente en su relevancia externa para conseguir influencia en la sociedad, e incluso para la captación y fidelización donantes. Y es que, en ese sentido, un 51% de los encuestados cree que actualmente las ONG españolas no están haciendo un buen uso de la gestión del conocimiento para incrementar su impacto social, a la vez que el 90% afirma que es clave que exista una dirección que lo impulse de manera activa.
Por otra parte, el estudio también advierte sobre la necesidad de que las ONG trabajen correctamente el análisis de datos, para poder medir, contrastar y comunicar su impacto.










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