Por Círculo de Empresarios, Asociación de grandes empresarios para la promoción de la libre empresa, de la iniciativa privada, de la economía de mercado y del espíritu emprendedor.
La reciente evolución del PIB y del empleo confirma que la recuperación y el dinamismo económico continúan afianzándose. A nivel interno, las reformas llevadas a cabo y el esfuerzo realizado por el sector privado han corregido algunos de nuestros desequilibrios macroeconómicos, traduciéndose en avances en el mercado de trabajo, el sector exterior, la inversión y el acceso al crédito. Adicionalmente, la economía española se ha visto beneficiada por los efectos positivos de la política monetaria del BCE, la depreciación del euro y el descenso del precio de las materias primas.
Sin embargo, la aceleración y consolidación del crecimiento todavía precisan de nuevos esfuerzos de política económica, ya que nuestro país sigue mostrando debilidades estructurales. Entre ellas destacamos los abultados niveles de déficit y deuda públicos, la persistencia de elevadas tasas de desempleo, la falta de viabilidad del sistema de pensiones, el reducido tamaño medio de nuestro tejido empresarial, la manifiestamente mejorable calidad del sistema educativo, la reforma de la Administración Pública, el deficiente funcionamiento de la Administración de Justicia y el escaso protagonismo de la innovación.
El anticipo de los Presupuestos Generales del Estado (PGE 2016) responde a la voluntad del Gobierno de dar estabilidad a la economía española y cumplir los compromisos adquiridos con la UE. Todo ello sin perjuicio de que el gobierno resultante de las próximas elecciones generales pueda realizar modificaciones en los mismos, siempre y cuando mantenga la senda de la consolidación fiscal.
Los PGE 2016 demuestran escasa ambición en acelerar y alcanzar la consolidación fiscal, al confiar el ajuste del déficit al aumento de la recaudación coyuntural, y a la caída de los gastos financieros y del pago de prestaciones de desempleo. Sin embargo, por un lado, no se aborda, la necesaria reforma estructural del sistema tributario que equipare nuestros ingresos fiscales a la media de la UE, ensanchando las bases imponibles sin que esto conlleve la subida y creación de nuevos impuestos y tasas. Ni se considera, por otro lado, la urgencia de una reforma de las AAPP que se traduzca en una utilización de los recursos más eficiente. Ambas reformas permitirían introducir rebajas en los impuestos sobre el factor trabajo y el capital, especialmente un recorte sustancial de las cotizaciones sociales, con el in de afianzar la recuperación económica, acelerar la creación de empleo y mejorar el bienestar social.
En nuestra vocación de generar ideas para crecer, y como hemos puesto de manifiesto en anteriores documentos e intervenciones públicas, proponemos una serie de reformas que generarían más crecimiento, más empleo y más bienestar social.
– Es necesario incrementar el superávit primario previsto y frenar el crecimiento de la deuda pública, así como llevar a cabo una reforma estructural de las AAPP que permita utilizar los recursos de forma más eficiente, garantizando la sostenibilidad del Estado del Bienestar.
– Hay que profundizar en la reforma fiscal introduciendo nuevas medidas que reduzcan la presión fiscal sobre el factor trabajo y el capital y que hagan especial hincapié en la lucha contra el fraude, y mejoren la educación y concienciación fiscal de los contribuyentes.
– La preocupante evolución del Fondo de Reserva, que podría agotarse en 2019, y el problema del envejecimiento de la población española urgen a plantear nuevas reformas en el sistema de pensiones.
– En el mercado de trabajo es deseable diseñar nuevas medidas que corrijan la dualidad del mercado e impulsen la creación de puestos de trabajo y la empleabilidad de la población activa, especialmente de los más jóvenes y de los parados de larga duración.
– Es preciso mejorar la calidad de nuestro sistema educativo a través de una reforma consensuada, estable y de largo plazo. Nuestra educación debería impulsar el espíritu emprendedor y la formación profesional dual, diseñar un sistema de becas y ayudas que no limite el desarrollo académico de estudiantes con elevadas capacidades y dignificar la labor de los profesores.
– Por último, impulsar el dinamismo de la economía española exige garantizar la seguridad jurídica, nuevos mecanismos de financiación de las empresas y un mayor tamaño medio del tejido empresarial, eliminando trabas burocráticas, iscales y laborales, y fomentando una mayor vocación de crecimiento y profesionalización de nuestros empresarios.
Entendemos que como en la Transición, los partidos políticos y la sociedad civil deberían hacer un esfuerzo de vertebración y, de forma responsable, recomponer las reglas del juego teniendo en consideración que en este caso nos enfrentamos a un escenario de competencia global, con sus amenazas pero con grandes oportunidades para desarrollar un sistema productivo que nos permita preservar nuestro Estado del Bienestar. Si conseguimos estar a la altura de las circunstancias, España ganará competitividad, calidad institucional y bienestar.
En conclusión, la economía española sigue necesitando nuevas reformas estructurales para consolidar la recuperación económica, acelerar la creación y mejorar la estabilidad del empleo, y culminar la consolidación fiscal. Sería deseable que estas reformas contaran con el mayor consenso posible de las distintas fuerzas políticas y un alto grado de participación de la sociedad civil, que aseguren la persecución de un mismo proyecto-país basado en la modernidad de la economía y en la calidad y estabilidad de sus instituciones. En cualquier caso, el escenario político que surja de los próximos procesos electorales debería permitir el establecimiento de una amplia mayoría que consensuara las necesarias reformas, coherentes con estos objetivos. Dada la previsible atomización del arco parlamentario, sería muy conveniente la formación de un Gobierno de amplia mayoría que pudiera hacer frente a los grandes retos que España tiene por delante, y llevar a cabo las grandes reformas estructurales con el debido consenso.









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