Por Javier González, CEO de Magna Coaching, Compañía especializada en el desarrollo de entidades, organizaciones y personas.
Ya en el siglo I, Marco Aurelio decía: “Uno se alegra de una manera, otro de otra. En cuanto a mí, si tengo sana mi guía interior, me alegro de no rechazar a ningún hombre ni nada de lo que a los hombres acontece; antes bien, de mirar todas las cosas con ojos benévolos y aceptando y usando cada cosa de acuerdo con su mérito” (Marco Aurelio – Meditaciones, Libro VIII, 43).
Aceptar y usar cada cosa de acuerdo con su mérito y no rechazar a ningún hombre es la esencia del triunfo del coaching para los emprendedores. Y en esa línea, valorar a cada persona en sus capacidades y, sin juzgar, llevarlas a su máximo potencial son las expresiones modernas de lo que indicaba Marco Aurelio. El coaching es así una herramienta moderna y novedosa que, usando toda la sabiduría milenaria, la aplica para mostrarla como ejemplo y modelar el aprendizaje y la nueva trayectoria de los emprendedores, porque incide en las siguientes áreas:
1. Alineamiento de los niveles neurológicos mencionados por Robert Dilts. A saber, Comportamiento, Capacidades, Valores y Creencias, Identidad.
Las incongruencias se pagan más tarde o más temprano, al no proporcionar estabilidad durante el camino elegido y mostrar que uno se comporta de forma diferente conforme a lo que cree y a los valores que tiene; una actitud que afectará a la ejecución del proyecto y, sobre todo, a la hora de mostrar confianza a las personas con las que se trabaja. No se puede mentir a todo el mundo todo el tiempo, decía Abraham Lincoln. Pues de igual manera, no podemos ocultar nuestra identidad todo el tiempo a las personas con las que trabajamos. No ser lo que somos es perder el objetivo de nuestro proyecto y el coaching ayuda a mantener sana y congruente la guía interior.
2. Fomento de la resiliencia.
El éxito consiste en levantarse una vez más de las que nos caemos. El emprendedor resiliente establece relaciones sociales constructivas, habla de forma positiva, dimensiona los problemas de manera adecuada, tiene arraigado el sentido de la esperanza, fija metas alcanzables y tiene confianza en sus capacidades y en su visión. El coaching trabaja todos estos aspectos de la resiliencia y ayuda a establecer planes para desarrollarlos en el emprendedor.
3. Aprendizaje en la gestión de equipos de alto rendimiento y emocionalmente inteligentes.
Asociarse con otras personas y contratar diferentes especialistas necesarios para el proyecto de emprendimiento no significa que se haya creado un equipo. El coaching permite al emprendedor modificar aquellos comportamientos y eliminar las barreras que le impiden alcanzar sus objetivos. Le permite “aceptarlos y usar cada cosa de acuerdo con su mérito”; ver a las personas tal como son y, aprovechando su experiencia, desarrollar sus capacidades para conseguir un rendimiento excepcional.
4. Observación de una perspectiva exterior.
Durante una sesión de coaching, el coach, a través de las preguntas, posibilita que el emprendedor abra al máximo las diferentes posibilidades que tiene a su alcance para conseguir llevar su proyecto adelante. Le coloca en la posición del observador externo para adquirir la “vista helicóptero” esencial para poder resolver los inconvenientes con los que se encuentra.
5. Iniciación del proceso de aprendizaje personal.
Consiste en aprenderlo, vivirlo y enseñarlo. Un emprendedor está inmerso en un proceso de aprendizaje intenso; y es en este momento cuando va a desarrollar su capacidad de adquirir las habilidades que le harán triunfar en sus proyectos, aprender de los errores, ser consciente de dónde se ha fallado y de lo que se debería hacer diferente para tener éxito.










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