Autores: José María Navarro-Rubio y Josep Tàpies.
Editorial: LID Editorial Empresarial (Colección “Acción Empresarial”) 2012.
Dirigido de manera fundamental, aunque no exclusivamente, a las empresas familiares, este manual acerca de la conveniencia y utilización de los Consejos de Administración en las sociedades adelanta sobre todo que ningún consejo de administración es totalmente inútil, sino que por el contrario puede resultar muy eficaz simplemente con que la voluntad del responsable máximo de la compañía quiera que así sea.
José María Navarro-Rubio, con amplia trayectoria directiva y como consultor, y Josep Tàpies, especialista en empresa familiar y profesor de la cátedra de Empresa Familiar del IESE, entienden que un buen consejo de administración debe y tiene que ser un activo claro de una compañía; de toda compañía, pero muy especialmente de una empresa familiar, dadas sus especiales características. Y puede ser además la mejor posibilidad para que este tipo de empresas puedan resistir mejor la crisis, ya que si bien cuentan con grandes ventajas por estructura y flexibilidad, tal vez les faltan estructuras de gobierno que ayuden, con estrategia y sensatez, y no únicamente con el corazón, a una mejor toma de decisiones.
Los autores consideran que, en ese sentido, desde luego la mejor manera que hay de mejorar los procesos de toma de decisión es contar con un buen consejo de administración. Y en ese objetivo, muestran a lo largo de este volumen los pasos a seguir para lograr un consejo de administración eficaz en las empresas familiares. Consejo que deberá acabar siendo una de sus herramientas de gestión más valiosas.
Así, a lo largo de la obra, se ofrecen los pilares, etapas y recomendaciones para construir un buen consejo, elegir a su presidente y nombrar al secretario, establecer los honorarios, fijar sus competencias y llevar a cabo una correcta evaluación del mismo.
En cualquier caso, según los autores, toda empresa familiar, a la hora de configurar su estrategia, debe plantearse una serie de preguntas y cuestiones como: ¿Qué papel debe y quiere jugar la familia en la empresa para asegurar la creación continuada de valor: propietario, empresario o directivo? ¿Cuáles y cómo deben ser los órganos de gobierno de mi empresa? ¿Tengo el equipo de dirección adecuado para alcanzar los objetivos estratégicos fijados? ¿Qué espero de los directivos externos que se incorporen? ¿Cuál debe ser su perfil? ¿Qué debo hacer para atraerlos y retenerlos? ¿Tiene que cambiar mi papel, mi estilo de gestión o la cultura de la empresa? ¿Cuál debe ser el papel de mis hijos? ¿Estamos preparados para cambiar de modelo de gestión: “delegar con confianza”, funciones realizadas por nosotros hasta la fecha? ¿Puedo mantener el carácter familiar y continuar creciendo?
A continuación, y en función de las respuestas ofrecidas, la compañía podrá optar por diferentes modelos de gestión, según el grado de implicación familiar, para posteriormente comenzar a trabajar en la construcción del consejo de administración cuyos cometidos serán: orientar la política de la compañía; nombrar y evaluar el primer responsable ejecutivo; controlar las gestiones realizadas; adoptar las decisiones sobre los temas más relevantes, y proteger y hacer crecer el patrimonio de los accionistas en la empresa.










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