Tras una cierta estabilidad que caracterizó al período que va de los años 2010 a 2012, el dinamismo laboral muestra un aumento significativo entre el primer trimestre del 2013 y finales del segundo trimestre de 2014 en nuestro país, según detecta el primer “Indicador de Dinamismo Laboral” (Meta4 IDL), índice que mide el comportamiento del empleo a partir de un análisis de los movimientos que se producen en el conjunto de los empleos existentes, que no suponen ni creación ni destrucción de puestos de trabajo (bajas voluntarias o por fin de contrato temporal y jubilaciones, etc.).
En concreto, el indicador, desarrollado conjuntamente por la firma de soluciones profesionales de recursos humanos Meta4 y el IRCO/IESE Business School, centro de investigación especializado en dirección de personas y el mercado laboral que pertenece al IESE, muestra que, entre los dos períodos citados, el aumento ha ascendido a 4,3 puntos porcentuales, ya que, mientras en el primer trimestre de 2013, el 12,1% de los empleados cambiaron de puesto de trabajo (fuera en la misma compañía en la que antes estaban o para ir a otras firmas), en el segundo trimestre de 2014 han experimentado ese traslado como media un 16,4% de los 150.000 trabajadores de 796 compañías de 21 sectores de actividad que ha investigado el estudio, lo que supone un 33% más. Además, ese movimiento llegó a afectar incluso a nada menos que al 19,7% de los trabajadores en el caso particular del cuarto trimestre de 2013).
Las principales causas de la variación, según el análisis, han sido: la jubilación o salidas del mercado laboral; el crecimiento de un departamento en detrimento de otro; los cambios en contratos temporales; las sustituciones de persona por crecimiento en eficiencia, y los cambios de empleados por baja voluntaria o decisión empresarial.
Para el informe, que tras esta primera edición se repetirá semestralmente, la situación actual, en la que la tendencia mostrada por el Meta4 IDL es de un aumento del dinamismo, junto con una fase de crecimiento de la economía, supone que comienzan a producirse movimientos del mercado de trabajo que pueden provocar un incremento de la demanda en el empleo. Esta circunstancia debe incentivar a las empresas a redefinir sus políticas en lo que respecta a aquellos temas relacionados con la retención del talento.
Imagen cortesía de Idea go / FreeDigitalPhotos.net









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