A pesar de que España necesita mejorar su competitividad con urgencia, lo cierto es que únicamente el 28% de las empresas privadas españolas ofrecerá formación a sus empleados en 2013, según recoge una encuesta realizada por la firma de asesoramiento empresarial Arrabe Asesores (www.arrabeasesores.es), llevada a cabo tras consultar a 1.200 compañías clientes que en conjunto totalizan una plantilla de 6.700 trabajadores.
Sobre esta base, se supone que en el conjunto del país, a lo largo del presente año, sólo participarán en cursos para reciclarse o mejorar su capacitación unos 3 millones de trabajadores del sector privado, apenas el 25% del total. De hecho, si bien participaron el año pasado más de 3 millones de trabajadores, frente a los 2,9 millones de 2011, se prevé un retroceso del 10% en este año. En parte, fruto de la fuerte reducción de plantillas que se ha producido en España tras la Reforma Laboral. De cumplirse este pronóstico, sólo el 25% de los asalariados realizará algún curso.
En cualquier caso, la entidad de las empresas influye mucho en la formación continua, ya que mientras que el 90% de las grandes compañías (las de más de 250 empleados) realizará acciones formativas, este porcentaje baja al 55% en el caso de las pymes de 10 a 249 empleados y se reduce al 24% entre las micropymes (de 1 a 9 trabajadores).
Entre los motivos alegados por las pymes que no van a realizar formación destacan sobre todo el desconocimiento de las ayudas existentes y la falta de capacidad para prescindir durante algún tiempo de parte de la plantilla. No obstante, también es verdad que la propia negativa de los empleados a destinar parte de su tiempo privado a realizar un curso es otra razón importante. En la encuesta de Arrabe Asesores el 60% de las compañías que dicen que no llevarán a cabo acciones formativas asegura que la razón radica en que sus trabajadores o directivos rechazan destinar parte de su tiempo privado a los cursos.
Para Miguel Ángel Ferrer Garcerán, socio director general de Arrabe Asesores, lo cierto es que “aún hay muchas empresas que ignoran que pueden recuperar todo o parte del precio de los cursos que hagan sus trabajadores descontando esa cantidad de las cotizaciones a la Seguridad Social. Así pueden formar a parte de su equipo gratis o a muy bajo coste”.
En esa línea, la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, entidad que gestiona los planes de formación continua de las empresas, los ocupados y los desempleados, pone de manifiesto que las empresas solo utilizaron el 73% del crédito que les correspondía en 2011 (último año del que hay cifras oficiales) para financiar la formación de sus trabajadores, de modo que dejaron de aprovechar más de 200 millones de euros en ese año. En concreto, de los 763,77 millones de euros disponibles para formación en 2011, sólo se gastaron 561 millones de euros, dejando sin consumir el 27,3%. Como estas cantidades no son acumulables para años posteriores, se pierden.
Miguel Ángel Ferrer considera que “la formación continua es una palanca de cambio para que nuestro país salga de la crisis lo antes posible y mejor preparado. Las empresas necesitan actualizar los conocimientos de sus empleados: ellos serán más productivos y las compañías más competitivas. Hay que avanzar, sobre todo, en áreas como los idiomas y todo lo que tiene que ver con el ecosistema digital, para que siga creciendo la internacionalización de nuestra economía. A la vez, está demostrado que la formación continua es una herramienta imprescindible para retener y desarrollar el talento y aumentar el compromiso de la plantilla”.
Imagen cortesía de Suphakit73/ FreeDigitalPhotos.net









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