Por Michael Desiderio, Director Ejecutivo de Executive MBA Council, Asociación de universidades y escuelas de negocios.
La cuestión del liderazgo es un tema sobre el que se ha escrito durante años y que continúa latente a día de hoy. El debate se centra en el verdadero significado de liderazgo y se discute sobre lo que significa ser un líder. Hay personas mucho más inteligentes que yo que tienen respuestas que van desde lo simple a lo complejo… y es probable que todos tengan respuestas más exactas.
Cuando me pregunto qué es un líder, no puedo evitar intentar personalizarlo para que así nos acerquemos más a la realidad y, por tanto, sea más fácil de entender. Como “líder” de una asociación sin ánimo de lucro, que representa a alrededor de 200 escuelas de negocio en más de 30 países, mi pensamiento acerca de lo qué es un líder ha evolucionado a medida que he ha ido desarrollándose mi carrera.
Un líder es una persona que tiene como objetivo recorrer un camino hasta alcanzar un objetivo, estrategia o cualquier otra posición aún por descubrir. Es también un individuo que está dispuesto a trazar un sendero reconociendo que influir en los demás es fundamental para el éxito de cualquier empresa. Y un líder es la persona en la que otros buscan consejo cuando el camino es confuso. Los líderes crean una visión con la que trazan esta ruta que hemos comentado y no están en esa posición solo por lo que dicen, sino también por la coherencia que existe entre lo que dicen y luego hacen. Por último pienso que un líder bueno y fuerte reconoce a tiempo el momento de dejar paso a otros, con nuevos puntos de vista, y de los que aprender a través de su experiencia. Un líder que no acepta consejos es en casi todas las ocasiones un líder que finalmente fracasará en los momentos más difíciles.
En el mundo de los negocios, los ejecutivos tienen que enfrentarse a muchos retos. Deben enfrentarse a un entorno que está en cambio constante, evolucionando y en el que los factores geopolíticos tienen gran importancia. Hoy en día, la amplitud y profundidad de estos factores pueden tener impacto mucho más amplio para aquellos profesionales que operan en el extranjero. La tecnología y las cadenas de suministro hacen que empresas en diferentes localizaciones estén interconectadas, lo que aumenta aún más la complejidad. Además, la tecnología también permite romper las reglas a nuevos actores en el mercado innovando rápidamente.
Estos son tan solo dos factores a considerar y que muestran cómo los ejecutivos hoy en día no pueden conformarse solo con sus conocimientos en su área de especialidad. Para ser líderes, necesitan también ser capaces de entender este nuevo panorama y ser capaces de tomar decisiones que impacten de forma positiva en su negocio; necesitan asimismo ser capaces de influir a sus equipos, que pueden estar en diferentes localizaciones. Y necesitan ser capaces de manera que sus equipos estén repletos de confianza, preparación y capacidad para dar un paso adelante.
¿Pero cómo consigue un líder abrir su mente y ampliar sus conocimientos para tomar mejores decisiones? Una de las formas para lograrlo (no la única) consiste en inscribirse en un Executive MBA (EMBA),
unos programas que proporcionan un ambiente único con el que los líderes podrán expandirse y crecer. Estar inmerso en un aula donde el grupo de compañeros tiene 37 años de media, además de 14 años de experiencia laboral y más de 8 años de conocimientos sobre gestión, significa que la riqueza de los debates y el análisis de problemas reales están a un nivel superior. En definitiva, dado este grado de experiencia, podemos decir que estamos ante líderes enseñando a líderes. Uniendo esto a la labor de un experto ponente, que conduce a los ejecutivos a través de las últimas teorías y ayuda a que trabajen juntos, estamos ante un ambiente imposible de replicar.
A través del análisis de casos y la posibilidad de compartir diversos puntos de vista, los EMBA consiguen una experiencia completamente transformadora. Esto mismo lo he podido comprobar en una conversación con un recién graduado, que me reconoció que, cuando comenzaron el programa, solo querían el título. Sin embargo, el alumno también me reconoció que terminó las clases con algo más valioso: ahora era capaz de ver su empresa bajo una nueva perspectiva y pensar estratégicamente en todas las variables que afectan a su negocio, en lugar de pensar en ellas de forma aislada. Los programas EMBA permiten a ejecutivos convertirse en mejores líderes, más eficaces y debido a la naturaleza del aprendizaje, aumentan sus ansias de continuar aprendiendo.










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