Por Liberto Pereda, CEO de The Leadership Circlle Iberia, Compañía internacional especializada en desarrollo del liderazgo.
Un líder es como un decorador: crea un contexto donde las personas quieren aprender, mejorar y cambiar. Sin embargo, hoy en día, conviven distintas formas de organización. Desde “la roja” (el lobo “alfa” que manda en la manada y al que todos obedecen) hasta la “turquesa” (seres vivos que de forma dinámica se va adaptando a los cambios). Y es preciso tener en cuenta que la cultura y sus estilos de liderazgo son absolutamente diferentes en cada una de ellas. Así, el líder de la “roja”, por ejemplo, es egocéntrico, mientras que en una “turquesa” el liderazgo se extiende a toda la organización, ya que a los líderes de una organización turquesa no les mueve el resultado sino el propósito.
No es que un tipo de organización sea mejor que otro, pero si las empresas quieren adaptarse al ecosistema que les ha tocado vivir, sus formas de organizarse y la consciencia de sus líderes deben evolucionar hacia un estadio superior. Y si las personas no son capaces de hacer evolucionar su sistema operativo, no podrán responder a los retos y complejidad del entorno actual. Porque nada menos que el 40% del desempeño del negocio depende de la efectividad del liderazgo.
Hasta ahora, hemos estado abordando el liderazgo actuando sobre la punta del iceberg, pero ¿qué pasa con la parte sumergida: los miedos, valores, creencias, etc.?
En esa línea, es recomendable que las organizaciones creen culturas con “feedback instantáneo”, para saber si lo que he hecho me ha ayudado a cambiar, aprender y mejorar. De ahí que es preciso cambiar de mentalidad. Pero no hay que obviar que no se puede cambiar a nadie y sólo nos podemos cambiar a nosotros mismos. ¿Por qué no empezamos desde RRHH a dar ejemplo avanzando hacia una mentalidad “turquesa”? Si no cambiamos nuestra forma de pensar individual y colectiva, no podremos responder a la nueva realidad. Es el momento de permitir que nuestro liderazgo crezca desde dentro. Porque el liderazgo colectivo se ha convertido sin duda en la principal ventaja competitiva en un entorno cada vez más global, complejo e inestable.
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(*) Resumen de la intervención de Liberto Pereda en el “Desayuno cum laude” celebrado a finales de mayo en Madrid por la Asociación Centro de Dirección de Recursos Humanos en torno a la temática del liderazgo.










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