Por Enrique Sancho, director de Open Comunicación, compañía especializada en comunicación y marketing.
Casi todo el mundo sabe que Lourdes es uno de los principales centros de peregrinación del mundo, pues es visitada cada año por más de 6 millones de personas, la mayoría atraídas por las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous hace más de 150 años. Además, tiene aguas milagrosas y es un lugar mágico que, con independencia de las creencias de cada cual, proporciona una experiencia personal íntima y enriquecedora.
No obstante, lo cierto es que, al margen de todo ello, Lourdes y sus alrededores cuentan con numerosos atractivos a todo tipo de viajeros, incluso a aquellos que no tengan intención de poner un pie en los santuarios.
Las siguientes cinco propuestas son claros ejemplos para disfrutar este lugar y pasarlo… divinamente.
– La fortaleza nunca conquistada
En la primera visión de Lourdes destaca, sobre el amplio valle, un pico rematado por un castillo de perfiles acusados. Es la fortaleza de Lourdes, un recinto medieval y milenario que nunca fue conquistado, ni siquiera por las fuerzas de Carlomagno, y que está declarado monumento histórico y museo de Francia.
Guarida de mercenarios, luego prisión real y por fin guarnición, desde allí, se ofrece una vista excepcional de la ciudad, los santuarios y Los Pirineos. Sus paredes acogen también un jardín botánico al pie del torreón del siglo XIV y el Museo Pirenaico, con importantes colecciones sobre la historia de Los Pirineos, tanto franceses como españoles: cerámicas y mobiliario del siglo XVIII, una cabaña de pastores, las costumbres tradicionales, miniaturas…
Aunque las vistas desde aquí son maravillosas, vale la pena subir un poco más, y hacerlo de forma cómoda utilizando para ello un funicular centenario (fue inaugurado en 1900) y lleno de encanto que lleva al Pico del Jer, a 1.000 metros de altura, en tan sólo unos minutos. Dominando la ciudad, ofrece un mirador único con maravillosas vistas de 360° sobre la ciudad, el Valle de Argelès-Gazost y las cumbres pirenaicas. Aquí, uno se encuentra en armonía con la naturaleza, como una vuelta a los orígenes, donde el tiempo parece haberse parado… Además, el Pico del Jer, que domina la ciudad, resulta inconfundible por su gran cruz iluminada por la noche. En la cumbre, una ruta de paseo conduce hasta el observatorio, desde donde puede verse, a unos 3 kilómetros del centro urbano, un extenso lago glacial de más 50 hectáreas que se extiende en medio de una naturaleza de gran pureza, y también el campo de golf de 18 hoyos, opción que completa las amplias posibilidades deportivas de Lourdes y su entorno.
– Pont d´Espagne, entrada al Parque Nacional de los Pirineos
A menos de una hora de Lourdes, hay que prepararse para vivir emociones que solamente la naturaleza puede deparar, porque cerca de Cauterets, una pequeña ciudad de montaña con encanto y animación conocida por sus termas, sus pistas de esquí y sus deliciosos “berlingots”, el Pont d´Espagne y sus cascadas concentran toda la fuerza y el romanticismo de las montañas pirenaicas.
En los años 50, Cauterets se negó a que los lagos de sus valles fueran represados para producir energía hidroeléctrica; y desde entonces, en las montañas que dominan la ciudad el agua discurre libremente entre los pinos, en una sucesión de cascadas y a través de oquedades en las rocas provocadas por el agua. Un espectáculo que se puede contemplar desde la carretera de Pont d´Espagne, con una parada especial ante las cascadas de Lutour y Ceriset.
En coche o a pie, siguiendo el sendero de las cascadas, se llega enseguida a Pont d´Espagne, puerta del Parque Nacional de los Pirineos, el más antiguo (creado en 1967) y el más visitado de los parques nacionales de Francia. El parque se extiende sobre más de 100 kilómetros de Este a Oeste, incluyendo dentro de sus límites seis altos valles fronterizos con España, contribuyendo decisivamente a preservar una biodiversidad excepcional.
El Pont d´Espagne, con el lago de Gaube, situado más arriba, propone la simple contemplación del paisaje, paseos, senderismo, esquí nórdico, paseo en raquetas, etc., que seducirán a pequeños y mayores.
Para facilitar el acceso, se han llevado a cabo obras de acondicionamiento (siempre con el mayor respeto hacia el medio ambiente), que incluyen aparcamiento, edificio de recepción, lanzaderas, establecimientos hosteleros… Y un camino señalizado permite admirar desde una pasarela el famoso Pont d´Espagne, dominando las gargantas por las que se precipitan impetuosos torrentes. Mientras, el telesilla de Gaube lleva sin sobresaltos hasta las inmediaciones del lago, y después de una corta marcha de 15 minutos en llano, aparece el lago con todo el esplendor de sus aguas cristalinas. En su orilla se encuentra la antigua hospedería, en la que, ya en el siglo XIX, los excursionistas hacían una parada. Ensalzado por los románticos franceses y por Víctor Hugo, el lago de Gaube está dominado por la impresionante silueta del Vignemale, que, con sus 3.298 metros de altitud, es la cumbre más alta de los Pirineos Franceses.
– Parc Animalier des Pyrénées
Originalmente llamado “Colline aux Marmottes”, este parque, a 15 kilómetros de Lourdes, es un lugar mágico que posibilita una nueva forma de ver la naturaleza. En el mismo, los animales de esta región (osos, lobos, linces, marmotas, nutrias, ardillas, cuatro tipos de buitres, pájaros de varias especies…) viven en amplios espacios muy cerca del público; a algunos de ellos, incluso se les puede dar de comer en la mano, especialmente a las auténticas protagonistas, las marmotas.
El parque fue creado en 1999, pero trata de reinventarse cada año con nuevas atracciones e iniciativas.
En ese sentido, en 2008, dio el gran salto con una considerable expansión tanto extensión como en las colecciones de especies (hoy en día, el parque cubre 14 hectáreas en el corazón de Los Pirineos) y en 2011, se creó la «Hut Trapper», un concepto inusual de cabaña montañesas que permite, literalmente, dormir en medio de una manada de lobos. Quienes alquilan esta cabaña tienen en su interior todo lo necesario para pasar el día y la noche, con productos de la tierra listos para comer y bebidas en la nevera: mantequilla, leche, café, confituras, etc. La cabaña tiene capacidad hasta para cuatro personas y el coste por noche para dos personas es de 280 euros. En el año 2012, se creó también la Fundación “Conservación de los Pirineos”, que lleva a cabo proyectos nacionales en materia de conservación de la biodiversidad de Los Pirineos.
Con todo esto, recorrer el parque es una experiencia única para las familias, en la que los niños disfrutan conviviendo casi con numerosos animales, observando su ambiente, sus movimientos y sus juegos.
– La Vía Verde del río Gave
A la salida del Parque de los Animales, uno se encuentra con la llamada Vía Verde de los Gaves, un tramo a mitad del trazado total de la vía que conduce por una pista llana y llena de gran belleza hasta el centro de Lourdes.
A pie, en bici o en patines se descubre uno de los valles más bonitos de los Pirineos. La Vía Verde de los Gaves, que literalmente quiere decir torrentes pirenaicos, atraviesa el corazón del país pirenaico, desde Lourdes hasta Cauterets, ofreciendo un abanico de descubrimientos de una gran riqueza: torre medieval, reserva natural, picos, riberas del Gave de Pau, castillo-fortaleza… En cualquier caso, a lo largo de los 26 kilómetros de recorrido de la Vía Verde de los Gaves van sucediéndose carteles que informan sobre los pueblos por los que se pasa y los servicios que los mismos ofrecen, pudiéndose descubrir la marcada identidad de sus tradiciones y de sus paisajes.
No obstante, uno de los tramos más atractivos es sin duda el que cruza la estructura del puente metálico jaula de hierro de 56 metros de largo y 4,55 metros de anchura. Fue creado en 1884 para reemplazar a la primera estructura construida anteriormente y se ofrece como un buen lugar para hacer un descanso en la ruta y admirar el paisaje, en el que abundan los prados con rebaños de vacas y caballos, mientras el río sigue su rápido cauce y, al fondo, las cumbres conservan la nieve. Un lugar idílico.
Y un último dato: la Vía Verde de los Gaves ha sido la primera vía verde francesa en obtener el certificado nacional “Turismo y discapacidad” para 3 discapacidades: discapacidad motora, mental y auditiva.
– Pic du Midi, más allá del col del Tourmalet
Con sus 2.877 metros de altitud, el Pic du Midi de Bigorre, una de las cumbres más majestuosas de los Hautes-Pyrénées, se ofrece accesible para todos los públicos, sin el esfuerzo que habitualmente hacen los corredores del Tour de France en la que, probablemente, es la etapa más dura del recorrido. De hecho, se llega fácilmente en coche o en bus desde Lourdes y se accede a la cumbre, salvando los 1.000 metros de desnivel, en apenas 15 minutos dentro de la cabina del teleférico. Allí arriba, la pureza y la transparencia del aire y la luz constituyen el secreto de un lugar durante mucho tiempo reservado a los científicos. Para lo que se han acondicionado 750 metros cuadrados de terrazas panorámicas, con una vista que se extiende a 300 kilómetros de cumbres de la cadena pirenaica, que va desde el Mediterráneo al Atlántico, y sobre las mesetas del Gran Suroeste.
Conocido por el esplendor y la belleza de su paisaje, además de por su observatorio astronómico, el Pic du Midi consiguió ser declarado “Paraje Natural Nacional” en 2003. Además, en lo alto, y junto al observatorio astronómico, se ha instalado un moderno y muy explícito museo, en el que se descubre la historia del lugar y los extraordinarios esfuerzos que hubo que hacer.
Una historia que comenzó a finales del siglo XIX, con un observatorio meteorológico y que, desde entonces, el Pic du Midi ha sido testigo de una increíble epopeya cuyos héroes han sido apasionados, eruditos y curiosos, porteadores, constructores y sabios ávidos por comprender mejor el Universo. Y es que las cualidades excepcionales del lugar permiten efectuar observaciones y mediciones que explican la evolución de la Tierra. Una aventura humana que continúa en la actualidad, y que desde luego se divulga en el espacio museográfico más alto de Europa.
Sin embargo, la magia del lugar prosigue también por la noche, ya durante todo el año, con motivo de la celebración de actos nocturnos, el Pic du Midi está abierto para las “Soirées Etoilées”, con un programa de animaciones sobre astronomía. E incluso, de carácter aún más especial y mágico, el Pic du Midi ofrece también las “Nuits au Sommet” que permite que, previa reserva, 19 privilegiados puedan dormir en esa cumbre emblemática y compartir momentos inolvidables bajo las estrellas.
– Y… los santuarios, claro
Aunque, como se ve, hay muchas tentaciones en Lourdes, sería imperdonable no hacer una visita, por breve que se quiera, a los santuarios; ir al reencuentro con Bernadette y su historia de pasión.
Aquí, en el santuario, se comprueba que este lugar es mágico y milagroso, que es un centro místico y espiritual, que sus aguas sanan, que su luz, sus rocas, su aire, son diferentes a los de otros lugares del planeta. En realidad, no se trata de grandes monumentos y no hay importantes obras de arte; las construcciones son bellas pero no monumentales.
De modo que lo que da a este sitio su ambiente especial es la gente: los cientos de voluntarios que arrastran con una sonrisa a los inválidos, los hombres y mujeres que prenden miles de velas en antiguos altares, las voces en multitud de idiomas que rezan o cantan… Y eso, para creyentes o agnósticos, es contagioso. Porque enseguida se nota que es auténtico. Aquí no hay histeria, ni pasión desmedida, ni fervor desbocado. Hay seriedad, recogimiento, cierto entusiasmo. Y hay fe, mucha fe.
Por otra parte, todas las ceremonias son impactantes, pero nada como la Procesión de las Antorchas, que tiene lugar todas las noches a partir de las 21:00. Miles de personas, con velas protegidas por un cuadrado de papel parafinado, forman una interminable serpiente de luz desde la gruta hasta el altar del Rosario. En silencio o entonando rezos en seis idiomas, iluminan la noche de Lourdes conmoviendo hasta al más ateo.
Guía Práctica
Y si tantas excursiones abren el apetito, no hay que preocuparse, ya que se está en el lugar ideal, pues Lourdes y alrededores ofrecen numerosos restaurantes en los que recuperar fuerzas.
En ese sentido, una buena idea es probar la “garbure”, una sopa tradicional típica de Los Pirineos y compuesta principalmente por judías de Tarbes, col verde, verduras y confit de oca o de pato, que se pone a cocer a fuego lento. Se acompaña con una rebanada de pan y un vaso de Madiran.
Y en cuanto a la oferta hotelera, en Lourdes es impresionante, hasta el punto de que constituye la segunda mayor de Francia.
Pero una recomendación muy especial es la nueva cadena Lourdes Sanctuaries Hotels (http://lourdes-sanctuaries-hotels.com), que engloba a cinco de los más atractivos hoteles de la ciudad, la mayoría de 4 estrellas, formando el grupo hotelero más importante, y que permite disfrutar de un buen alojamiento a poca distancia de los santuarios, el centro comercial de la ciudad y los principales puntos de interés en Lourdes. La cadena, que acaba de crearse, incluye los hoteles Paradis, Helgon, Miramont, Croix des Bretons y Aneto. Además de una calidad y servicio excepcionales, los hoteles están todos agrupados en la misma zona y situados entre 266 y 573 metros, a pocos minutos de la entrada a los santuarios. El grupo en conjunto propone 713 habitaciones y más de 1.500 plazas, que permiten la recepción de viajeros individuales y de todo tipo de grupos. Su oferta se complementa, por otro lado, con restaurantes y bares de alta calidad e inmejorable servicio, salas de reunión, tiendas, garaje, parking para autobuses y disponibilidad de wi-fi.
En cualquier caso, resulta muy atractiva también la fórmula llamada “Ave María”, que combina el trayecto en tren AVE desde Madrid a Huesca y el posterior traslado en autobús de nombre “María” de la compañía Alosa, desde esta ciudad aragonesa a Lourdes. Un trayecto de 5 horas cruzando bellos paisajes que acorta en 3 horas el viaje en coche. La opción es válida para todas las ciudades de AVE desde Málaga, Sevilla, Córdoba y Zaragoza, si bien esta fórmula se ha puesto en marcha en 2015 también desde Barcelona vía Toulouse, con una duración de viaje igualmente de 5 horas. Los precios, incluyendo viaje en tren y autibús, alojamientos de dos o tres noches y pensión completa, comienzan en 254 euros.










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