El contrato de formación se ha convertido en los últimos años en una de las principales medidas para facilitar el acceso al mercado de trabajo de los jóvenes menores de 30 años, sin formación ni experiencia y en situación de desempleo.
Así lo creen al menos tanto los propios jóvenes con este tipo de contrato, como las empresas y los asesores laborales consultados al respecto por la compañía de servicios de formación Audiolís.
La investigación, concretada en el “I Estudio sobre el mercado laboral y el contrato de formación en España”, revela que, si bien es cierto que la mayoría de empresas y asesores laborales (74,35% de media) afirma que el contrato de formación es elegido como modalidad contractual por el importante ahorro en costes a la Seguridad Social que supone, un 41,7% de las compañías destaca también que constituye un contrato interesante, al permitir que los trabajadores se formen específicamente para el puesto de trabajo que desarrollan, además de ofrecerles la oportunidad de formarlos “a la manera” de la empresa.
Por su parte, los jóvenes con este tipo de contrato consideran que las principales ventajas del contrato de formación son, sobre todo, la posibilidad de especializarse y formarse en una determinada ocupación (realidad señalada por el 35,7% de ellos), así como el hecho de que les permite ganar un sueldo a la par que se forman (31%) o el de poder obtener un título oficial como es el “Certificado de Profesionalidad” (30%).
En ese sentido, el 90% de los asesores laborales y de las empresas entienden que debería fomentarse más el uso del contrato de formación como medida de inserción laboral de los jóvenes, coincidiendo además con este colectivo también en la cuestión de que es una medida extraordinaria para que los jóvenes puedan ganar un sueldo a la par que se forman y adquieren experiencia (algo apuntado por un 52,8% de los asesores y el 75% de las empresas), y añadiendo que, por otra parte, contribuye a la reducción de la tasa de desempleo juvenil, algo que destacan claramente tanto la mitad de los asesores como de las empresas.
Lo cierto es que 7 de cada 10 de los más de 250 asesores laborales y también de las más de 100 firmas sondeadas por este estudio aseguran que la preferencia en la actualidad a la hora de reforzar la plantilla es apostar por los menores de 30 años por el amplio abanico de bonificaciones y posibilidades que existen para su contratación (el 80% dice que el género del candidato resulta irrelevante, y que se tiene más en cuenta que el perfil se ajuste al puesto en cuestión).
En cualquier caso, nada menos que el 90% de los más de 200 alumnos-jóvenes con contrato de formación preguntados por este informe se muestran muy preocupados por su futuro laboral, si bien es verdad que 4 de cada 10 se manifiestan optimistas y creen que, a pesar de ello, “saldrán adelante”. Desde su punto de vista, la escasa oferta laboral (apuntada por un 57,10% de ellos) es la principal dificultad a la que se enfrentan a la hora de encontrar un trabajo, por encima de otras razones también relevantes como una formación deficiente en idiomas (43%) y la falta de formación práctica (41%); cuestiones todas ellas señaladas en mayor medida que, por ejemplo, el hecho de poseer o no una titulación.
Mientras, desde el punto de vista de las empresas, más de la mitad cree que el principal problema es que la formación que reciben los jóvenes, tanto en el colegio como en los estudios superiores, no se adapta a los puestos de trabajo reales. En este sentido, prácticamente la totalidad de las compañías que han participado en el estudio cree que el Gobierno debería escuchar más a las empresas y sus necesidades a la hora de diseñar los modelos educativos y formativos para que los mismos se adapten mejor a la realidad corporativa. Eso sí, también es verdad que la gran mayoría de empresarios encuestados valoran la actitud y disponibilidad de un trabajador por encima de la titulación a la hora de incorporarlo en su plantilla.









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